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EN PRIMERA FILA

Mario Rivadulla

El 27 de septiembre es la fecha escogida para celebrar el Día Internacional del Turismo. Fue sobre todo a partir del término de la II Guerra Mundial que el turismo, que había comenzado a convertirse como actividad organizada desde 1841 gracias a la visión de la famosa recién quebrada agencia británica Thomas Cook, fue cobrando un auge creciente hasta convertirse en una de las más importantes y lucrativas a nivel mundial.

Hoy existen miles de agencias de viajes que utilizan decenas de miles de aviones y numerosos barcos cruceristas para transportar cada año cientos de millones de pasajeros de las más diversas nacionalidades hacia los puntos más distantes y exóticos del planeta ocupando millones de habitaciones hoteleras en infinidad de centros turísticos que ofertan la más variada oferta en precios, comodidades y atracciones para satisfacer los mas variados gustos. La industria genera decenas de millones de empleos de la más diversa categoría y especialidades.

Dentro de ese escenario, la República Dominicana ha ido ocupando un espacio de cada vez mayor relevancia regional, hasta convertirse en el más atractivo y visitado destino en el área del Caribe y uno de los más requeridos a nivel continental.

Fue desde que medio siglo atrás el sueño visionario de Angel Miolán, superando burlas y descreimientos, abrió la senda de lo que llegaría ser una de las más importantes actividades económicas del país con un valor de multiplicación que contribuye al auge de muchas otras.

Los beneficios del turismo se extienden al sector agropecuario al que generó el pasado año cerca de 900 millones en compras; el transporte; el comercio; la artesanía; los restaurantes; las agencias locales de viajes y los grupos artísticos que intervienen en los shows que presentan los hoteles. Su favorable incidencia también se manifiesta en las industrias alimenticia, cervecera, ronera, cementera, textilera, marmolera, en la construcción y la fabricación de muebles. sin que prácticamente quede al margen ningún otro sector de la economía.

El pujante desarrollo de la industria turística nacional y sus aportes en cifras fue puesto de relieve por el Ministro de Turismo, Francisco Javier García, con motivo de la fecha.

En los últimos siete años de crecimiento sostenido, según el funcionario, hemos recibido por vía aérea y marítima, la visita de cerca de 48 millones de vacacionistas extranjeros de las más diversas nacionalidades que han generado mas de 45 mil millones de dólares. Tan solo el pasado 2018 produjo 7 mil millones 560 mil, que representó la cuarta parte del total de divisas que ingresaron al país. Son datos certificados por el Banco Central.

Al presente la República Dominicana dispone de 95 mil habitaciones hoteleras, más otras 15 mil que se encuentran en fase de construcción o remodelación. La oferta hotelera comprende las más prestigiosas cadenas internacionales, y continuamente se da inicio a nuevos proyectos. Decenas de miles de dominicanos, entre estos una gran cantidad de mujeres, encuentran sustento laborando en el sector. Y un detalle importante es que cada día toma más auge el turismo interno, con mayor cantidad de dominicanos que prefieren vacacionar en el país en vez de marchar al extranjero.

Ahora mismo, sin embargo, el sector turístico está atravesando una etapa difícil que pondrá a prueba su capacidad de resistencia y recuperación. No podemos cerrar los ojos a la realidad de los perjuicios ocasionados por la parcializada y sesgada campaña de descrédito contra la industria sobre todo en los Estados Unidos que constituye nuestro principal mercado, y frente a la cual quedó en evidencia que no estábamos preparados para ofrecer una respuesta rápida y contundente de defensa y contrarréplica. Es la amarga lección que debemos aprender para el futuro, conscientes de que disponemos de un caudal altamente codiciado, no siempre disputado bajo normas de justa y sana competencia.

Esperemos que así sea. Y que pronto podamos restablecer el ritmo de sostenido incremento que habíamos mantenido todos estos años anteriores. El turismo, insistimos, es una fuente de riqueza con todavía un enorme potencial de desarrollo por delante si sabemos aprovecharlo en todas sus vertientes y posibilidades, y defenderlo como si fuese la clásica gallina de los huevos de oro que es en realidad.