FRANKLIN ALMEYDA RANCIER

Lo que se le ha solicitado a la JCE es verificar que la cantidad de sufragantes en el acta electrónica es la misma cantidad de los boletos impresos, por la misma máquina, depositados en la urna. De lo que se trata es cotejar (cuadrar o conciliar) no contar.

La petición es hacer ese cuadre en todas las mesas electorales, lo mismo que ha aprobado la JCE, excepto que ésta lo plantea para el 20% de las mesas, escogidas aleatoriamente.

Si en una urna hay 600 boletas y el acta electrónica también dice que fueron 600, esa conciliación asegura que lo que se transmite electrónicamente es validado. Los medios electrónicos tienen formas de ser jakeados, para alterar resultados y esa sencilla verificación tranquiliza.

Se debe cuidar el uso de nuevos medios para procesar el único lenguaje de un pueblo para decir lo que quiere; ese lenguaje es el voto. Si a un pueblo se le pone a decir lo que no dijo, luego se revierte contra los que propician situaciones que como esa se califican de fraude.

Un sistema digital y electrónico siempre es más eficiente, más confiable y más rápido que un conteo manual. Lo recomendable es siempre adoptar las prevenciones para garantizar la transparencia.

Cabe preguntarse ¿qué sucedería si por unas de esas intolerancias que con frecuencia suceden entre los "mandones", se rechaza una simple verificación o cotejo, y luego brota un jakeo? ¿Tendrá la JCE confiabilidad para montar los dos procesos para febrero y mayo?

¿Cuál es el razonamiento de la JCE para aceptar el cotejo sobre el 20% de las mesas electorales y no sobre el 100%? Más aún, para qué tiene el elector que depositar, el papelito que expide la máquina, en la urna si de nada va a servir?

La democracia se organiza conforme a los mandatos constitucionales, y éstos se recogen de los derechos civiles, políticos, económicos, medioambientales y muchos más; también de normas que rigen los Estados asociados en forma regional y universal. Es decir, no son exclusivas del país.

La democracia, puede resumirse, es un mandato que da un pueblo de su forma de organizarse. Es un mandato que lo expresa, entre otros, en los procesos electorales y de referéndum.

Lo que tenemos hacia adelante es la escogencia por el pueblo de mandatarios; es decir, a quien escoge el pueblo para ser su presidente, sus legisladores y munícipes. El que manda es el pueblo. Se invierte, con frecuencia, la fuente del poder cuando se desconoce que esa fuente es el pueblo; sucede esa inversión cuando el que gobierna cree que es él y pretende sustituir al pueblo.

En una semana los dos más grandes partidos del país, el de gobierno y el de oposición, propondrán sus candidatos, en primarias a ser celebradas simultáneamente, el próximo domingo 6 de octubre. Entre los dos, según encuestas, se reúne la simpatía del 93% del electorado; 59% el PLD y 34%el PRM.

Es un certamen interesante. Desde el principio he apreciado, por diversos factores, que habrá una gran concurrencia; cercana a un 70% del electorado, equivalente a los comicios presidenciales. En este sentido he calculado un resultado favorable al Dr. Leonel Fernández, situado en un 72.5% de votación. Cuidar ese resultado es garantizar que el pueblo hable.

El autor es miembro del CP del PLD, ex Ministro de Interior y ex Rector de la UASD.