Por Manuel Hernández Villeta

El pleito es entre Danilo Medina y Leonel Fernández. No creo en delfines. Ninguno de los participantes en la reciente encuestas-primarias tiene la fuerza suficiente para ganar unas votaciones. Un choque entre dos pesos pesados.

Danilo tiene la plataforma, los cuartos y la estrategia. El delfín sabe que es el instrumento para que el presidente y su equipo gane las elecciones. Danilo estará presente en las primarias, porque sin él, no gana su principe.

Gonzalo Castillo es un buen gerente, pero todavía un desconocido político. Llevarlo a ganar unas elecciones en poco más de un mes debe ser una odisea. Danilo tiene en contra que muchas veces los liderazgos prestados, no avanzan mucho.

Danilo siempre fue su propio estratega. Movía todos los hilos de su campaña. Sabía los puntos buenos y los malos. Era concertador y apabullante. Ahora es el poder detrás de las sombras. Es mover a un candidato por control remoto, y eso es una novedad.

Mientras que Leonel exhibe su propia cara. Lucha por volver al Palacio, con su carga de positividad o negatividad. A él le queda un largo camino que recorrer, y una senda muy resbalosa, en la cual se puede deslizar.

Leonel puede ir a una encerrona. Si pierde las primarias y alega fraude, tendría que irse para su casa, sin posibilidades de poder inscribirse en otro partido. Sigo pensando que de acuerdo con la correlación de fuerzas, antes de las primarias puede llegar el fraccionamiento del Partido de la Liberación Dominicana.

La mayor parte de la población que participa en los torneos electorales no milita en partidos políticos, ni les importan sus consignas, pero vender la idea de la división es un mal augurio para tener una plataforma fuerte.

El PLD tiene una página inédita y es que va a unas primarias y quizás a unas elecciones presidenciales con tres candidatos. Danilo y su delfín y Leonel y su rugido. Se abre el territorio de la segunda vuelta, donde ocurren alianzas y concertaciones donde impera el interés de llegar al Palacio Nacional, mediante los medios, métodos y posibilidades que dicte la hora.

Leonel y Danilo se la juegan a vida o muerte. Ninguno se puede dar el lujo de perder esta batalla. Para el que salga derrotado, se abrirán las brumas del olvido. Nuevas coyunturas sociales y políticas lo dejaran fuera. En nuevos escenarios políticos dentro de 4 años, entrará en acción la nueva y verdadera sangre joven. ¡Ay!, se me acabó la tinta.