Por Manuel Hernández Villeta

Hay que abrir guerra al dengue. El mosquito propagador tiene que ser eliminado. Las autoridades sanitarias fallan cuando son incapaces de poder terminar con este brote. Tienen que buscar la cooperación, la ayuda y la integración de toda la familia nacional.

No puede el ministerio de Salud Pública ser indiferente ante el problema del dengue, o por lo menos no tomar las acciones preventivas que son necesarias, para evitar que se continúe propagando. Ahora mismo da la impresión de que la bata blanca oficial está de brazos cruzados.

Los dominicanos no se han alarmado por el brote de dengue, debido a que su atención estaba dirigida hacia todo lo referente a la posible reforma constitucional. Los periódicos, su primera página, se olvidaron del dengue por el problema institucional. Ahora va aflorando la dura realidad que hay, con miles de enfermos y se habla de muertos.

No es hora de buscar culpables, sino de tomar acciones salvadoras. Proponemos una gran cruzada nacional, mediante la cual todas las instituciones nacionales se unan en la lucha contra el mosquito propagador del dengue. El Colegio Médico Dominicano en estos momentos debe dejar a un lado la beligerancia, y cooperar con las autoridades.

La prensa respalda en encontrar soluciones, pero no es la responsable de esta desgracia. Las autoridades ponen la mordaza en los hospitales públicos, y se prohíbe que se suministren informaciones. La ley del silencio es anti-democrática- Cuando se quiere ocultar un hecho, siempre la información se cuela, a veces con datos falsos y manipulados.

La verdad nunca es dañina, lo debe saber el ministro de Salud Pública. Si conocemos la verdad, estaremos en capacidad de buscar soluciones objetivas. No se puede ocultar el número de niños, envejecientes y otros ciudadanos que ingresan a los hospitales padeciendo de dengue.

A los médicos que trabajan en el área epidemiológica de los hospitales infantiles y generales, hay que dejarlos que den las informaciones precisas a la prensa. Esos datos se van a conseguir por cualquier vía, aun y sea desafiando al organismo oficial.

El pueblo tiene que saber de forma oficial cuantas personas han sido afectadas por el dengue, los que han muerto y los niveles de controles de la enfermedad. Nos da la impresión de que casi estamos abandonados a la suerte.

Las campañas publicitarias que en los últimos años ha realizado el ministerio de Salud Pública no han dado resultados. El público no ha seguido los consejos, pero tampoco los trabajadores sociales han mantenido un programa permanente de ir casa por casa en jornadas de prevención.

El momento es de iniciar una gran cruzada sanitaria, que sea encabezada por el ministerio de Salud Pública y el Colegio Médico Dominicano. Que participen en la misma los partidos políticos. La prensa también deberá presentar su colaboración, pero al mismo tiempo es necesario que haya un flujo abierto de informaciones. Para que el pueblo de su total respaldo se le debe decir con franqueza los alcances del dengue. ¡Ay!, se me acabó la tinta.