EL TIRO RAPIDO

EL DISCURSO

Cuando se hizo el inesperado anuncio de que el Presidente Danilo Medina hablaría al país a las nueve de la noche de ayer, estábamos seguros y sin temor a equivocarnos que una gran mayoría pensó que lo haría para anunciar su disposición a optar por un nuevo período de gobierno.

De hecho, la opinión coincidente de buena parte de los llamados "politólogos" lo daban por decidido desde mucho antes, al punto de aventurar que hacerlo público no pasaría de ser una mera formalidad. Varios factores contribuían además a fortalecer esa creencia.

Uno, su dilatado silencio en torno al tema; otro, la intensa campaña pública a favor de un nuevo período desarrollada por parte de algunos de sus funcionarios más allegados; los lemas y reclamos a favor de la reelección en las visitas sorpresa y otras actividades públicas a la que concurría el presidente.

Por otra parte el hecho singular de que los propios precandidatos del PLD que habían anunciado su aspiración se mostraron públicamente a favor de que se modificase la Carta Magna para permitirle presentarse como candidato, con lo cual quedaban automáticamente fuera de competencia; y de remate, la categórica afirmación del diputado Elpidio Báez, uno de los principales propulsores del proyecto reeleccionista, dando seguridades de que este martes se introduciría el proyecto para la reforma de la Carta Magna con ese propósito para lo cual se disponía de los votos necesarios a fin de lograr su aprobación.

Todos estos elementos sumados se entendían como señales evidentes de que el presidente estaba decidido a terciar por nueva vez, presentándose como candidato en el 2020, aún a riesgo de provocar un desgajamiento en el seno del PLD y encandilar el ambiente político.

No ocurrió así. Sorprendió a la gran mayoría, incluso posiblemente a gente muy cercana a el. Es probable que muy contados estuviesen advertidos del contenido de su discurso. Como buen estratega político, y el Presidente Medina ha demostrado serlo en grado de excelencia, el mandatario conoce el valor de la discreción.

Su inesperado anuncio será ahora enfocado a nivel de las mas disímiles interpretaciones, dependiendo sobre todo del lado del espectro político de que provengan. Para sus seguidores es una elevada demostración de patriotismo y responsabilidad; para otros, resultado de la intensa movilización popular en contra de la reforma constitucional y la reelección; y aún para algunos más, de la presión ejercida por los Estados Unidos. El tema da para mucho y para todo.

Pero quizás lo deseable es voltear la página y como bien expresa en su edición de este día la nota editorial de Diario Libre que en mas una ocasión ha sido un fuerte crítico del gobierno, "Ojalá sus adversarios se comporten con la misma gallardía que mostró el presidente".

La decisión de Danilo Medina, por otra parte, constituye una total recomposición a lo interno del PLD, urgido ahora de decidirse por el candidato que ofrezca mayores posibilidades de triunfo, así como de sus propias fuerzas.

Por lo pronto, abre una puerta aunque sea entornada, para tratar de reparar la fracturada unidad del partido la cual constituyó un poderoso factor para ayudarle a mantenerse en el poder todos estos años. Será una tarea trabajosa y delicada la de cerrar heridas abiertas y todavía sangrantes, limar asperezas, olvidar agravios y conciliar intereses.

De que pueda concretarse dependerá en gran medida que el partido morado logre conservar el poder mas allá del 2020.