Por Narciso Isa Conde

La ideología patriarcal es el sistema de ideas que sustenta la milenaria dominación masculina en la historia y en el presente de la humanidad.

Hablar de ella es hablar del trato a las mujeres como propiedad de los hombres, instrumento de placer sexual, trabajadoras no remuneradas (cuando se trata del cuido de hogares e hijos/as); y, en fin, como ser inferior al servicio de los hombres y del poder masculinizado del gran capital.

Se expresa en machismo, opresión de las mujeres, discriminaciones, desigualdades salariales, desiguales oportunidades, maltrato físico-psicológico, torturas, burlas, violencias, feminicidios... partiendo de una diferencia natural que supuestamente las condena irremediablemente a la subordinación y negación de derechos.

Esa opresión gravita en todas las edades y ámbitos sociales, y conlleva asignación forzada de roles sociales diferenciados en perjuicio de la población femenina, incluida doble y triple explotación, desconocimiento del trabajo doméstico como generador de riquezas y ganancias a favor del capital, mercantilización del cuerpo y escandalosas supremacías en las relaciones de poder.

La ideología patriarcal fomenta el odio contra la homosexualidad, el lesbianismo y la trans-sexualidad, y ha sido históricamente potenciada por fundamentalismos religiosos de diversos signos.

La ideología patriarcal (machismo) se hermana con el adulto-centrismo, que implica situar al hombre adulto en el centro de la organización social, económica, política y cultural establecida, siempre en detrimento de las mujeres, niños/as, jóvenes y envejecientes; provocando aberrantes maltratos contra todos los sectores discriminados y menospreciados.

Esa nefasta combinación es previa al capitalismo. Pero el capitalismo la ha incorporado a su funcionamiento y dinámica explotadora, al igual que ha cooptado otras modalidades de opresión (racismo, xenofobia, ecocidio, homofobia, coloniaje) junto a la usurpación ilimitada del patrimonio natural como recurso al servicio de sus ganancias.

El capitalismo emplea a su favor todas las opresiones, las agrava, mercantiliza e incorpora a su dominación clasista y sometimiento global; agregándose que el machismo afecta adicionalmente y directamente a la mitad de la población planetaria.

La actual cruzada contra una supuesta y malvada "ideología de género" -concentrada aquí e internacionalmente en atribuirle falsamente convertir niños y niñas escolares a la homosexualidad ("no te metas con mis hijos")- oculta la realidad trágicamente opresiva derivada del machismo como ideología realmente existente (agregada a la concepción burguesa); dominante, por demás, en todo el sistema de enseñanza.

La invisibiliza y reemplaza por el supuesto peligro de una "ideología de género" inexistente, fantasiosa, referida maliciosamente a políticas y pautas científicas destinadas a superar progresivamente una resistente y perversa cultura patriarcal generadora de desigualdades, abusos, traumas, opresiones y violencias evitables.