FRANKLIN ALMEYDA RANCIER

Eslabones en forma de anillos enlazados forman una unidad, denominada cadena. De igual manera se forma un proceso de unidad en una organización política, como está llamado a ocurrir en el PLD. Cada eslabón es un aspecto que al irse manejando se enlaza a sucesivos aspectos, hasta formar una totalidad.

Determinar el elemento medular que dificulta enlazar los eslabones, se hace siempre necesario. Localizado ese elemento, saberlo abordar, es clave para alcanzar resultados favorables.

La crisis en el PLD ha tenido un centro medular. No se trata de una lucha por la candidatura presidencial, aunque así parezca o crean los que enfocan la crisis de manera superficial. Se origina en creer que en política todo se puede, hasta querer desconocer normas constitucionales, que, por ser intangibles, se pretenden desbordar, para violentar los límites del ejercicio del poder.

La reelección tiene un límite y en la Constitución está pactado; como también el requisito de más de 30 años para ser Presidente. Cerca de dos millones de dominicanos no pueden serlo, porque tendrán en 2020 menos de esa edad; a pesar de que tienen el derecho a ser elegidos a cargos de elección popular desde sus 18 años. También se límita a más de 25 para ser senadores.

El pacto constitucional vigente es permitir la reelección una vez, en período consecutivo. Ese pacto no personaliza la democracia y evita que ocurra con un proyecto de nación, como es el PLD.

Compete exclusivamente al Presidente dar El Paso principal para la solución medular de la crisis. Es él quien está constitucionalmente inhabilitado, no Leonel.

Sin embargo, hay otros aspectos a ser manejados. La legislación electoral obliga a los partidos a notificar a la JCE, el 22 de junio, la reserva autorizada de no más del 20% de los cargos de elección popular. Es oportuno formalizar la propuesta en este sentido sugerida por Leonel para esa reserva, partiendo de las posiciones detentadas y ganadas por el Partido en el proceso anterior e identificar de ellas a los fines de alianzas internas y con otras organizaciones.

La crisis se ha convertido en una oportunidad, si se maneja con propósitos de estabilidad interna y retomar los objetivos de interés general que dieron origen a la organización.

La lucha política, aunque parece una confrontación emocional, es profundamente racional, lógica y basada en arte y ciencia. La emotividad se le agrega como un componente humano para consolidar la búsqueda de sus resultados.

El país escogió procesos sucesivos para elegir. Desde las primarias y otras modalidades, luego dos procesos comiciales, uno primero para los cargos municipales y el último para elegir los legisladores y el Presidente con su vicepresidente. Será desde agosto de este año, hasta mayo del 2020.

El país se mantendrá movilizado durante nueve meses. Toda la atención política ha tenido como centro al PLD. Los adversarios han incurrido en el error político de apostar a la división de la organización partidaria de gobierno. El desafío para los líderes y dirigentes del PLD, es manejar la crisis como una oportunidad.

Para lograrlo se debe ir formando una cadena de anillos de eslabones para tejer la unidad, con la inteligencia emocional racionalmente controlada, convirtiendo los criterios enfrentados en consensos y despojándose del interés particular y supuestas heridas abiertas.

El autor es miembro del CP del PLD, ex Ministro de Interior y ex Rector de la UASD.