Por Manuel Hernández Villeta

El principal problema de la educación dominicana no es la enseñanza de género. Se quiere vender esa imagen, pero ese es un tema meramente secundario. No es el principal problema nacional educativo, aunque levante ronchas de curas, de feministas, de conservadores y de radicales.

Puede ser a futuro algo trascedente, pero ahora mismo lo que debe preocupar son los bajos niveles de la educación nacional, y la manifiesta mala formación de los profesores. Estamos en terrenos colindando con la ignorancia total, cuando se trata de evaluar a los profesores y sus manifiestas incapacidades.

No podría haber mejores estudiantes, si los profesores carecen de los conocimientos básicos. Hay que reconocer que hay maestros prestantes y esforzados, pero una gran mayoría se le importa el impartir docencia, y ven el cargo como una fórmula de ganar miles de pesos.

Antes de pensar en problemas de género hay que dar una ojeada a los índices de analfabetismo que lastran a la sociedad dominicana. Hay que dar un salto adelante con jornadas de instrucción masiva, y no campañas de un par de meses, que luego dejan todo abandonado.

Hay buscadores de titulares de periódicos que donde hay noticias conflictivas, entran de lleno en el mercado de las opiniones, tratando de hacer resaltar su figura social y política. Lo más fácil es el problema de género, y no el corazón hipertrofiado del sistema educativo.

Los niños tienen problemas para aprender a leer, y desconocen los puntos básicos de las matemáticas. No es su problema. Es que el sistema educativo colapso y no les puede garantizar una buena educación. Hay que hacer una revolución en esta área, sin presiones de un sindicato que lo único que le interesa es lo económico.

Después del Estado, la iglesia es la principal dueña de colegios del país, imparte allí una buena instrucción, por lo tanto tiene la autoridad y la experiencia para plantear que mejore la educación nacional, pero lo ideal es que mancomune esfuerzos con las escuelas del Estado.

Hay que fortalecer el sistema de educación física, para hacer cuerpos sanos en mentes sanas, pero también debe ser una realidad en los planteles del final del ciclo escolar, la implementación del bachillerato técnico.

Nada se gana con ser bachiller. Esto solo tiene importancia si se va a estudiar a nivel universitario, sino, se han perdido años que se podrían haber dedicado a otras actividades. Preocupémonos por la fallas estructurales de la educación, y dejemos el tema de genero para cuando la mayoría de los dominicanos sepa leer y escribir. ¡Ay!, se me acabó la tinta.