Quién se ha llevado mi petro-queso?

Por: Mayobanex De Jesús Laurens

Barahona, R.D.

La actual crisis global, impulsada por los altos precios del petróleo, está obligando a las naciones a tomar medidas en todos los ámbitos, que afectan las actividades cotidianas de los seres humanos.

En el plano económico, se incentivan las subidas en las tasas de interés para restringir circulantes y controlar la demanda; se aplican impuestos a los combustibles; se prohíbe las importaciones de vehículos de altos cilindraje y se buscan fuentes alternativas de energía como forma de enfrentar la crisis.

Quién imaginaría que el famoso sicólogo, autor del afamado libro “Quien se ha llevado mi queso”, iba a tener un impacto tan directo en la advertencia de agotar el tesoro, sin meditar un solo momento que ese día llegaría. Es esa simple parábola, escrita en lenguaje llano, que nos induce a meditar qué hacer cuando el queso se acaba.

Cómo adaptarnos a un mundo cambiante, plantea Spencer en su obra, la cual recoge el cuento de cuatro divertidos personajes (dos ratoncitos y dos personitas), que buscan  queso en un laberinto donde se alimentaban y vivían felices. Todos los días hacían la misma rutina y recorrían el laberinto hasta llegar al lugar en donde había queso y degustaban del mismo, sin pensar cómo el queso había llegado allí y que un día se agotaría.

Los dos ratoncitos, al advertir que no había queso, se pusieron en guardia y salieron en busca de nuevo queso; en tanto que las personitas, se gastaban el tiempo en meditar, vacilando y despotricando contra los que para ellos se habían llevado su queso.

Adaptación al cambio. El petróleo se agota. Las naciones cada vez consumen  más hidrocarburos. La demanda se acelera y la oferta se estatiza para provocar la especulación. La vorágine del capitalismo salvaje y usurero abre las puertas del acuario a los grandes peces depredadores para que se apropien del manjar y no dejen nada a los peces pequeños.

El cambio debe conducirnos a adoptar políticas funcionales de ahorro de energía. Pensar en un plan energético a futuro que incluya el sistema de paneles solares, las plantas a carbón y la generación hidroeléctrica como factor base. Ejercer control sobre las importaciones de vehículos de alto cilindraje y disminuir el consumo de combustible en las instituciones del Estado.

La adaptación al cambio es para todos: gobiernos,  gobernados; sector público y sector privado. “El queso”  se ha agotado y nos ha traído una crisis de graves consecuencias.  Nadie escapa a la misma y todos debemos de contribuir. Salgamos a busca nuevas formas de queso, en vez de lamentar y estar maldiciendo todo el tiempo.