Por Manuel Hernández Villeta

Cuando hay de por medio una temporada electoral, no hay tiempo para pensar en un gran acuerdo nacional. Las pasiones están al rojo vivo, y a lo más que se puede llegar es a concertación y arreglos partidistas con miras a lograr mejores posiciones.

Es en base a esa maniobra que se forman dos o tres frentes políticos. Para las venideras elecciones puede haber polarización, o tres partidos fuertes disputándose las preferencias. Todo va a depender de la reforma constitucional.

Al día de hoy existe el bi-partidismo. Solo hay dos partidos con posibilidades de ganar las venideras elecciones, y todo está pendiente de si Leonel Fernández decide buscar la candidatura fuera del partido de la Liberación Dominicana.

Hace muchos años se consideraba que el bi-partidismo sería dañino para la democracia, y hoy lo tenemos a las puertas. Hay muchos partidos, pero esos emergentes solo pueden aspirar a una buena alianza. Sus posibilidades de ganar los comicios son mínimas.

El PLD y el Partido Revolucionario Moderno deberán encabezar las alianzas electorales. Queda por saber quiénes van a ser los candidatos. Hasta que no se escojan los nombres de los postulados es difícil poder hacer un análisis amplio.

Hay fuego de división en esos dos partidos, pero también se puede dar un acuerdo en ellos. Lo imposible de pensar en este momento es quien puede encabezar la boleta, y quien se puede considerar como el derrotado político. En la gatera, con posibilidades manguadas, están los reformistas y el Revolucionario Dominicano. Pero esas siglas todavía pesan en el ambiente político nacional. Estos conforman los llamados cuatro grandes, que son los señalados por la Junta Central Electoral en base a las votaciones que obtuvieron en las pasadas elecciones.

Sin una bola de cristal se puede profetizar que los votos que todavía manejan reformistas y perredeistas pueden proporcionar los pocos puntos que harían falta para ganar en votaciones cerradas. El PRD ya está amarrado con el sector danilista, y los reformistas no se deciden por nadie.

El Gran Frente de partidos minoritarios que se aglutinó al PLD en pasadas elecciones ahora espera la señal de Leonel. Si el León va, se van con él. Sino va, es seguro que seguirán pegados del gobierno. Hay grupos que su forma de ser es encontrarse siempre al calor del Palacio.

Hoy, todo está a la espera de si hay reforma constitucional. De ahí dependerán los movimientos políticos. Quien se va, quien se queda. Lo importante es que el torneo se desarrolle en libertad, con respeto al proceso democrático, y que siempre, en buena lid, gane el que tenga más votos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.