Por Narciso Isa Conde

En menos de cuatro días, 24, 25, 26 y 27 de abril de1965, el pueblo dominicano derrotó en las calles a las derechas, liquidó la dictadura del Triunvirato, restableció la Constitución democrática de 1963 (la más avanzada de nuestra historia republicana, la que prohibía el latifundio y los monopolios, consagraba todas las libertades, le daba preeminencia al trabajo sobre el capital, otorgaba participación de los obreros en los beneficios de las empresas, defendía la soberanía nacional y popular...), creó nuevas fuerzas armadas y un nuevo poder conformado por la suma y articulación de los comandos armados en estrecha relación las comunidades en lucha.

Reconquistamos dos soberanías: la nacional y la popular. Derrotamos a los corruptos. Nos hermanamos en democracia y autodeterminación civiles y militares. Militares y policías patriotas y democráticos formaron junto al pueblo en armas unas nuevas fuerzas armadas.

Transformamos el producto de la Asamblea Constituyente de 1963 en poder popular y procedimos de forma muy original a convertirlo en poder constituyente de un nuevo Estado.

Profundizamos y ampliamos la democracia desde el poder de los comandos populares que controlaban las instituciones formales de la democracia representativa. La representación se mezcló con la democracia directa-asamblearia.

Floreció la tendencia a la igualdad, a la socialización, a la creatividad artística. Todos/as nos alimentábamos, dormíamos, nos divertíamos, trabajamos más o menos igual. Teníamos las mismas oportunidades, deberes y derechos, cada quien aportando según su capacidad, talento y formación. Los/as artistas ejercieron la libertad de crear e innovar y el pueblo la libertad de amar sin tabúes. Una especie de comuna caribeña.

Se pudo lo imposible. Pero nos lo arrebató la INVASIÓN MILITAR YANQUI.

Ahora debemos esforzarnos por recuperar lo que nos arrebataron y para eso hay que construir la soberanía de pueblo, su propio poder, su capacidad para cambiarlo todo.

Hay que hacerlo de nuevo, pero a tono con las circunstancias, para poder erradicar esta dictadura constitucional mafiosa, derrotar a los corruptos y su impunidad, quebrar esta institucionalidad podrida, destituir a quienes detentan el poder.

Y esto solo puede hacerse por la vía de grandes movilizaciones, desobediencia civil masiva y paralizaciones populares contundentes: ¡DEMOCRACIA DE CALLE! Creando conciencia de que el pueblo, civiles y militares juntos, puede hacerlo, si asume su soberanía y se dispone a rescatar la soberanía nacional.

Puede hacerse si el pueblo asume la condición de poder constituyente capaz de destituir y reconstruir el Estado y sus instituciones, desde su participación y protagonismo. ¡COMO EN AQUEL ABRIL!, pero sin calco ni copia. (El Nacional 21-04-2019, Santo Domingo, RD)