Por Manuel Hernández Villeta

Los sectores de oposición tienen que comenzar a tejer su destino propio. Se encuentran en la obligación de tener un discurso que llegue a la mayoría de los dominicanos, sin bailar la danza que le toquen desde el sector oficial. La repostulación va a normar todo el camino político nacional en los próximos meses.

Pero ser contrarios a una re postulación, no conlleva que se dejen fuera otros temas. Si no hay discurso propio, es difícil que la oposición pueda avanzar. Su principal tarea debe ser lograr un gran frente nacional. Tienen un punto que los aglutina, a pesar de sus diferencias, y es impedir el continuismo.

La simple lucha contra una repostulación no es sinónimo de éxito. Con el doctor Joaquín Balaguer se pudo ver. Balaguer utilizo métodos sucios y violencia institucional para lograr sus reelecciones. La oposición se quedó simplemente en el antibalaguerismo.

De ahí que muchos alegados líderes de masas desaparecieron cuando Balaguer fue potable para fuerzas que en su momento se llamaron de avanzada, como fue el PLD que lo enfrentó y que con su apoyo le gano a José Francisco Peña Gómez. El simple anti-balalguerismo fue bueno para la propaganda, pero no dio el triunfo político.

Hay dos variantes políticas que tienen que ser consideradas aparte. Van por dos terrenos diferentes. Ahora los esfuerzos gubernamentales son para modificar la Constitución y que se permita la re postulación. Tienen que lograr los cambios constitucionales antes de la convención o primarias del Partido de la Liberación Dominicana. Danilo Medina no puede ir a la convención del PLD si la Constitución prohíbe la reelección.

Si Leonel se va del PLD, se inicia una coyuntura interesante: luchar para que no haya primera ronda ganadora, y que el que se ubique en el tercer lugar, apoye al opositor bien ubicado. Leonel abriría una jornada de tres candidatos y una segunda ronda. Allí no se sabría dónde está el ganador. Esta si sería una carrera para buenos corredores de pista abierta. ¡Ay!, se me acabó la tinta.