Por Manuel Hernández Villeta

Los discursos de rendición de cuentas de los 27 de febrero levantan gran pasión. Después la revolución del 1965 el tema de la reelección es la gran expectativa en esa pieza oratoria. El de este año fue una buena presentación, pronunciado en momentos en que el debate político central es en torno a una eventual reelección.

Sin pregonarlo a todos los vientos, el presidente Danilo Medina presentó un cuadro de que él ve necesario el continuismo. Tal vez dio mayor importancia a lo que resta por hacer que a lo que ya se trabajó. Se presentó como un presidente de fondeo, que necesita largo tiempo para ejecutar su obra. El discurso tejió el mensaje reeleccionista.

Se notó a las claras en la presentación de esta memoria las desigualdades del desarrollo. Una economía que el presidente ve sólida y avanzando, pero con el país sufriendo las consecuencias de la marginalidad. Es imposible detener la exclusión sin una mejor distribución de las riquezas.

Camino empedrado porque el gobierno con la globalización económica se va convirtiendo en moderador con el sector privado, respetando demasiado las reglas de juego de los inversionistas y teniendo que proteger a los asalariados. El aumento de salarios es positivo, pero se tiene que detener la inflación.

Los reajustes salariales anunciado por el Presidente Medina deben ser imitados por el sector privado, que también tiene sueldos totalmente deprimidos. Si no se controlan desde hoy los aumentos de precios de los artículos de primera necesidad, las medicinas y los servicios, la inflación se tragará el aumento.

Del discurso es positivo que se prometa que los nuevos hospitales con alta tecnología van a ir a los pobres. Que se va a construir más escuelas, que se continuará desarrollando el turismo, pero no sé dio un manotazo en la mesa en torno a la seguridad ciudadana. Nadie está seguro en el país.

Faltó también la acción de que se va a luchar sin descanso contra la corrupción sea del sector oficias o del privado. La corrupción es un cáncer que está haciendo daño a toda la sociedad dominicana y tiene que ser sancionada. Talvez el presidente prefirió dejar el tema para aplicación de la justicia.

Como todos los 27 de febrero, una presentación de memorias que cumple con una finalidad de propaganda política, y en un año electoral presentar futuras realizaciones y no hablar de frente sobre el continuismo es una señal de que la maquinaria está en marcha. Veremos qué pasa en los venideros meses; el presidente tiró los dados el 27. ¡Ay!, se me acabó la tinta.