Por Manuel Hernández Villeta

Organismos especializados de los Estados Unidos consideran que sus turistas tienen poca seguridad en el país. De inmediato esa aseveración fue enfrentada por los cabezas de los organismos de inteligencia en el país. De hecho, la delincuencia ha ido ganando terreno y hoy nadie está seguro.

Lo dicho por el departamento de Estado es una gran verdad, El país se encuentra sumergido en una ola de violencia que propician bandas de delincuentes a todos los niveles. Han surgido movimientos ambientados por sicarios y narcotraficantes.

El turismo es hoy una de las principales actividades que impulsan el desarrollo nacional. Si hay delincuencia que la pone en peligro, entonces el país sufre problemas económicos. Hay que redoblar la seguridad en todo el territorio nacional, no solo en las zonas turísticas.

Ya no hay un área privilegiada donde usted pueda estar absolutamente seguro. Antes era en los barrios marginados donde se notaba el micro-tráfico, el sicariato y los carteristas. Hoy no hay nada seguro, ni nadie está fuera de ser atracado.

Siempre hemos dicho que con simples acciones de la policía no se va a solucionar el pandillerismo. En la faceta dominicana esas acciones de violencia están ligadas al hambre y la miseria. No quiere decir que todo el pobre va a caer en las garras de los vicios, pero sí de allí salen los simples soldados del delito.

Con la simple acción de la policía será difícil poder controlar la violencia descarnada, que afecta al día de hoy a la sociedad dominicana. Se necesita llevar a cabo medidas sociales inmediatas, sobre todo para acabar con la miseria más espantosa.

Todos los dominicanos tienen que apoderarse para participar en la lucha contra el crimen, mientras las autoridades deben ampliar las medidas sociales con miras a garantizar el presente de los jóvenes, y que los cuadros de miseria se reduzcan significante. No solo el temor es de los turistas, sino de todos los ciudadanos. ¡Ay!, se me acabó la tinta.