Por Manuel Hernández Villeta

Desde el encuentro de las dos culturas, los españoles y los dominicanos han tenido lazos que van desde el dolor, la desgracia, hasta la solidaridad y ser socios en el desarrollo. Es altamente positivo que el gobierno Español firme acuerdos de cooperación con las autoridades dominicanas.

España, a pesar de sus problemas internos y el auge de los gobiernos neo-fascistas, tiene mucho que ofertar a los dominicanos. Logró la transición desde la dictadura de Franco, luego de pasar por una de las guerras civiles más sangrientas del siglo 20. Miles de dominicanos residen a España, buscando mejorar su nivel de vida.

Ahora España es uno de los principales inversionistas turísticos que tiene el país. De ahí la importancia que el Presidente Danilo Medina haya firmado acuerdos de cooperación con Pedro Sánchez, que es el jefe de gobierno de España. Sánchez es parte de una nueva generación de políticos, y es de esperar que pueda llevar a España por la ruta del siglo 21.

Lo que no me gusta de Pedro Sánchez es su prepotencia al tratar el caso de Venezuela. La lucha interna por el poder debe ser una agenda de los nativos de Venezuela, y cualquier injerencia debe ser rechazada. España es un socio de importancia en el desarrollo de ese país, pero ello no le da derecho al jefe de gobierno a ser intolerante y altanero.

Por sus nexos con los países del continente, España está en la obligación de servir de mediadora en los conflictos, no ser un ente de desequilibrio y de golpeo al nacimiento o mantenimiento de la democracia. Sánchez debe ser de ideas nuevas, con tolerancia, aperturas y consenso

Cuando se interviene en los asuntos internos de un país, no importa el argumento que se levante, se le da un tiro a la cabeza de la democracia. Ni España ni nadie tienen el derecho de dictar normas a seguir, cuando se trate de revueltas internas por la búsqueda del poder. El respeto al derecho ajeno es la paz. !Ay!, se me acabó la tinta.