Por Narciso Isa Conde

Vengan, unámonos en un frente opositor", reza el mensaje de quienes insisten en superar el sistema de corrupción e impunidad mediante votaciones viciadas y al servicio de esta institucionalidad corrompida.

Ven Ramfis, no importa que reivindique a tu abuelo. Ven Quique. Ven Rogelio Genao. Vengan Vinchos, Hipólito, Carolina, Pacheco y Chu. Vengan Abinader, Paliza y Wessin ...Traigan sus tradiciones trujillistas y balagueristas junto a la herencia degradada del PRD y los partiditos sanguijuelas.

No olviden incorporar su magnífica experiencia neoliberal, sus alcancías forjadas en cargos públicos, los grandes empresarios y corporaciones transnacionales que saben invertir en el negocio de las elecciones. Incluyan el apoyo al plan de Trump para invadir a Venezuela.

Vale al parecer "cabo de túbano" que el sistema imperante sea un factor de corrupción e impunidad superior y más permanente que el propio gobierno peledeísta, indiscutible campeón en materia de delitos de Estado; no importa que sea un sistema capaz de haberle dado -y seguirle dando- cordial acogida a otros gobiernos y otros partidos corruptos. Vengan muchachones, vamos a arreglar esto, porque bien sabemos que ustedes de pronto se "convirtieron" a la honestidad y al respeto a los intereses del pueblo. Lutero le quedó chiquito en cuanto a vocación para reformar.

Este discursito (esencialmente misericordioso) y determinadas aspiraciones personales, han tenido la desgraciada virtud de seducir figuras prestantes del movimiento verde acicateadas por ONG (algunas con patrocinio USAID) y comunicadores de alto calibre pro convergencia electoral, que definitivamente han optado por tratar de conformar un abigarrado frente opositor desde una coalición de voluntades a favor de una pretendida "regeneración nacional" bajo la sombrilla del PRM; intentando así una calculada superposición de esa entidad con Marcha Verde.

Otros/as, verdes también -con más recato y determinados escrúpulos éticos- se proponen incursionar en el pantano electoral desde una tercera opción, que aceptando onerosas, discriminatorias y excluyentes normas, pretende guardar distancia tanto del PLD y comparsa, como del PRM y aliados; exponiéndose a ser electoralmente disminuido por ambos polos brutalmente favorecidos por el poder constituido y la lógica institucional mafiosa.

No somos pocos, sin embargo, los que entendemos que hay que salvar a Marcha Verde, amenazada por esa vorágine electoralista; preservando su independencia frente al sistema tradicional de partidos y dejando a un lado la nati-muerta propuesta del Compromiso Ciudadano con ellos; dedicándola a promover luchas actuales, desplegar democracia de calle, presionar al poder constituido con movilizaciones, paralizaciones y desobediencia civil hasta hacer colapsar esta institucionalidad putrefacta y desarrollar el proceso constituyente de la alternativa que la reemplace.