EL TIRO RAPIDO

Mientras sobre el Ministro de Medio Ambiente continúan lloviendo críticas y denuncias de inacción, a las que se suma ahora la Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI), que reclama su destitución, ayer en TELEDEBATE el destacado geólogo y ambientalista, Osiris de León, hizo una serie de observaciones interesantes y una propuesta válida de ser aplicada dentro del anunciado programa de levantar imbornales que delimiten el área protegida de Valle Nuevo, donde está prohibidas las labores agrícolas y ganaderas o de cualquiera otra naturaleza que puedan afectar su condición de zona reservada.

Refiriéndose a Valle Nuevo, de León recreó el trabajoso y polémico proceso de desalojo del mismo dispuesto por el ex Ministro de Medio Ambiente, Francisco Domínguez Brito. Una decisión que debió enfrentar a intereses muy influyentes que desde muy antiguo habían invadido el parque ocupando grandes extensiones del mismo para el desarrollo de amplios proyectos agrícolas y ganaderos, una actividad que en mucho más reducida escala compartieron también pequeños y medianos labriegos.

Fue de León precisamente quien encendió las alarmas sobre la situación del parque, cuando de manera inesperada y accidental, en un recorrido realizado por el mismo con fines geológicos, descubrió la presencia de un gran número de haitianos indocumentados que se habían aposentado en el mismo, levantando habitáculos improvisados y fomentando siembra de habichuelas.

Es la misma situación que ahora se repite y que pusieron al descubierto grupos ambientalistas y recientemente sendos reportajes, primero de Diario Libre, y días mas tarde el Listín Diario obligando al Ministro a admitir una situación que hasta ahora había negado de manera obstinada.

De León saluda como positiva la decisión de establecer los imbornales, pero al mismo tiempo advierte la necesidad de mantener un servicio permanente de vigilancia que vele de manera estricta y celosa por el cumplimiento de la prohibición establecida.

A ese efecto plantea la necesidad de restablecer el servicio de guardias forestales, increíblemente suspendido por razones de austeridad presupuestaria que debieron procurarle por otros medios y diferentes capítulos y no en el de la necesaria vigilancia de los parques nacionales y áreas protegidas. En el caso específico de Valle Nuevo, dada la extensión del territorio a cubrir, entiende que sería necesario crear un cuerpo integrado por un centenar de guardias que tendrían a su cargo y bajo su responsabilidad tramos específicos del mismo.

Su propuesta incluye crear un pequeño impuesto aplicado a las empresas que se benefician del agua que produce Valle Nuevo con el cual se sufragaría el costo de equipar y mantener el cuerpo de vigilantes forestales, de tal modo que no representaría sacrificio económico para el Estado.

Se trata de un propuesta concreta que al llevar la rúbrica de un profesional de tan vastos conocimientos y experiencias prácticas acumuladas sobre el terreno en su largo ejercicio profesional, obliga a ser tomada muy en consideración. Todo es cuestión de ponerle interés y voluntad política por la importancia que sobradamente merece Valle Nuevo como principal fuente de abastecimiento del vital recurso agua con que cuenta el país.

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