(1 de 6)

Manuel Díaz Aponte

El primer día del año 2019, justo el martes 1 de enero, la República Federativa de Brasil inicia un nuevo capítulo de su accidentada historia. Se juramenta como presidente constitucional Jair Messias Bolsonaro, ex capitán del Ejército que asegura liberará a su país del "comunismo y de los ladrones".

Un político ultraderechista y atípico que ve la figura de Adolfo Hitler como su fuente inspiradora y que despierta serias interrogantes al frente de la mayor economía de América Latina.

Tiene en agenda asumir un nuevo liderazgo en la región, sin embargo, surgen muchas inquietudes entre ellas, la siguiente: ¿cómo lograrlo en un escenario político tan complejo, dividido y dominado por dos superpotencias?

Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), tendrá que definir si se entrega a los brazos de Washington desligándose de Beijing o en cambio, asume una política exterior abierta y acorde con la geopolítica actual.

Además, ¿cómo serán sus relaciones con la República Federativa de Rusia y la propia Unión Europea?

Observadores internacionales anticipan que habrá un "nuevo renacer" en las relaciones de Estado entre Estados Unidos de Norteamérica y la República Federativa de Brasil, tan cercana como en aquella época de las dictaduras militares en el Cono Sur, específicamente hacia las décadas de los sesenta y setenta.

Se convertirá en el presidente número 38 en dirigir los destinos de Brasil, que tiene 214 millones 543 mil habitantes y 8.5 millones de kms2 de extensión territorial.

Primer Presidente

El primer mandatario brasileño elegido por el sufragio fue el militar Deodoro da Fonseca (1889-1891), tras cesar el dominio absoluto de la monarquía portuguesa.

Brasil sigue siendo una nación con grandes riquezas, desigualdades sociales, exclusiones y mucha pobreza pese a los innumerables recursos económicos que posee.

¿Podrá revertirse esa realidad a partir de la asunción al poder de Jair Bolsonaro?

Antes de profundizar en el análisis veamos esta panorámica histórica del quinto país más grande del planeta.

500 años después

El 22 de abril del 2000, los brasileños -como era de esperarse- celebraron los 500 años del Descubrimiento o Civilización de esa nación, ubicada en el Sur de América.

Ahora se acerca la recordación del 519 aniversario de la presencia portuguesa en la nación con mayor densidad poblacional de América Latina.

La pregunta que se formulan algunos historiadores brasileños es ¿si existe realmente motivo para festejar?, partiendo de la hipótesis de que con la llegada de los portugueses se produjo una "invasión o un descubrimiento". Lo cierto es que las tropas europeas cambiaron para siempre el destino de la hoy República Federativa de Brasil.

Hay coincidencia entre los estudiosos de la historia de Brasil de que el 22 de abril del año 1500 se origina el arribo de los portugueses a este territorio. El navegante Pedro Alvares Cabral zarpó de Portugal el día 9 de marzo, acompañado de mil 600 tripulantes y trece embarcaciones.

Junto a Cabral, hicieron el viaje el también portugués Duarte Pacheco Pereira y los españoles Vicente Pinzón y Diego de Lepe.

Cabral, es considerado protagonista y héroe de la acción conquistadora del vasto territorio brasileño que auspició y emprendió el otrora poderoso reinado de Portugal.

Brasil pasó entonces a convertirse en una colonia portuguesa, recibiendo de ella no solamente parte de su legado histórico-cultural sino además, su lengua.

Los portugueses encontraron en Brasil aproximadamente unos 6 millones de indígenas, pero el exterminio de esa población fue tan intenso y brutal que al final del período colonial, es decir, en 1822 existían apenas 600 mil.

Y en 1960, los investigadores y analistas sociales estimaban la población de indios en sólo cien mil habitantes.

Directivos de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) de Brasil, establecieron en 1997, que la población indígena era de 326 mil personas. Por consiguiente, la raza indígena apenas representa el 0.2% de la población general del país, que es de 162 millones de habitantes.

Actualmente, viven en Brasil 214 millones de ciudadanos congregados en su mayoría en los principales centros urbanos como su capital, Brasilia; Sao Paulo, Rio de Janeiro y Salvador de Bahía.

Independencia

El inicio del proceso independentista de Brasil materializado a partir del famoso y epopéyico grito de lpiranga, impulsado por Pedro de Braganza anticipaba la manera tan peculiar en que el país suramericano comenzarla a separarse del predominio de Europa.

Tal como lo expresa el periodista argentino Juan Carlos Casas en su libro: "Nuevos Políticos y Nuevas Políticas en América Latina", la independencia de Brasil fue un acontecimiento sui géneris, que incluso ni siquiera generó en guerra con el imperio colonial que tenla su centro hegemónico en Lisboa, capital de Portugal.

El grito de Ipiranga, fue en la práctica un acto administrativo en el que las partes lograron armonizar y conciliarse sin apelar al uso de la fuerza militar.

Casas dice en relación a la Independencia de Brasil que: "es del caso recordar que huyendo del invasor francés el regente Juan VI (su madre, la reina María, estaba loca) se traslada a Río de Janeiro con una inmensa comitiva de 10,000 personas que incluía la nobleza, el funcionariado y sus familias. El traslado se hace en 1807 bajo la protección de la flota inglesa. Al morir la reina en 1816, pese a estar ya liberado Portugal del dominio francés desde seis años atrás, Juan, es coronado en Río de Janeiro con el titulo de Portugal y Brasil, lo que ponla a la ex-colonia en paridad con la madre patria. Gozoso de los atractivos cariocas, el nuevo rey prolongaría otros cinco años su estadía allí pues en 1821 retomaría a Lisboa, obligado por el desorden político en Portugal, dejando a su hijo Pedro como regente de Brasil'.

Desde entonces, Brasil, como el resto de Latinoamérica quedó marcado por la influencia y dominio imperial europeo que decidió salir -sin importar las consecuencias- a conquistar nuevos territorios en el hermoso y todavía virgen Continente Americano.

Artículo de Manuel Díaz Aponte