Por Narciso Isa Conde

Recuerden que en el 2016, al Presidente Medina, en plena campaña por su espuria reelección, se le "chispotió" aquella tristemente célebre oración: "yo necesito mi Congreso".

Por eso y por conocimiento de causa y personaje -amén de tantas evidencias- nunca dudé de que cuando le tocara el turno al Consejo de la Magistratura y a la Junta Central Electoral, el presidente Medina procedería de igual manera.

Esa forma de concebir lo institucional viene de lejos, es parte de la tradición despótica-dictatorial que hizo escuela con Trujillo y Balaguer, que está en el tuétano de la multicolor partidocracia corrompida y que la cúpula del PLD ha perfeccionado, imprimiéndoles tintes modernos y postmodernos.

Leonel, al crear una nueva asociación-corporación delictiva estatal-privada, se esforzó en afinar las bases constitucionales de esa concepción a raíz de la reforma del 2010 y, partiendo de ella y su enorme acumulado de fondos ilícitos, conformó "su" Congreso, "su" Consejo de la Magistratura, "su" sistema judicial, "su" sistema electoral (JCE y TSE) y "su" Tribunal Constitucional (TC).

En tanto Danilo desplazó a Leonel en la jefatura del Partido y el Estado, se ha visto en la "necesidad" de convertir en suyo lo que era del "león", una vez desmelenado.

No faltaron opositores tradicionales, fundaciones, comunicadores timoratos y ongs, que en el caso de la restructuración de la JCE, se hicieron los tontos con p, atribuyéndole inicialmente, dado su nuevo maquillaje, una independencia e idoneidad que no tenía ni tiene; llegando como entidad al colmo de garantizarle impunidad a los robos y trampas de la Junta anterior.

Dije entonces -y lo reitero ahora- que la JCE de Castaños es de Danilo. Y lo digo, porque no soy tonto ni con p ni sin p; y porque me resisto a simular serlo ?como lo hacen incluso gente inteligente- para apuntalar una dictadura institucional que debe ser derrotada en plena calles, dado que las elecciones tramposas solo sirven para reciclarla o reproducirla, con o sin reelección.

El turno le llegó ahora al Tribunal Constitucional, que recién ha pasado de manos de Leonel a las de Danilo, no importa el maquillaje, aplicando receta parecida a la de la JCE.

El tema no es que sus miembros sean militantes del PLD, sino que la mayoría responde a designios Danilo. Y de eso no tengo dudas, precisamente porque sé que él puede simular tonto o pendejo, pero no lo es; y no hay que ser adivino para entender razones de su empecinada búsqueda de poder e impunidad. (El Nacional, 16-12-2018, Santo Domingo RD)