Manuel Díaz Aponte

La Cumbre del G20 realizada en Argentina sirvió para que los chinos y estadounidenses encontraran un espacio para entenderse.

El Ministerio de Comercio de China comunicó que el objetivo final de las conversaciones entre Beijing y Washington es eliminar todos los aranceles para que haya un flujo comercial entre ambas economías.

¿Habrá solución tras la tregua pactada por Estados Unidos de Norteamérica y la República Popular de China para dirimir sus diferencias comerciales?

Es pregunta difícil de responder en medio de un escenario económico y político mundial complejísimo que podría generar consecuencias incalculables.

Comisiones de alto nivel de ambas naciones tienen 90 días para tratar de subsanar un impasse que lleva casi un año y que de seguir arruinaría las economías de varios Continentes.

Están dialogando, revisando, discutiendo y afinando acuerdos que nivelen los estándares comerciales y de negocios de las dos superpotencias más predominantes en el globo terráqueo.

En la citada Cumbre hubo además otros abordajes, pero la población mundial quiere respuesta y no más palabras ante los graves males que amenazan con destruir el planeta.

Las grandes economías acumulan poder y son las que deciden el destino de los siete mil millones de seres humanos esparcidos en los cinco Continentes.

Muchos años han pasado de desigualdades y discriminaciones sociales y de indicaciones de estadísticas que anuncian el crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, ello no se traduce en una mejoría en la calidad de vida de millares de personas que sobreviven con menos de un dólar diario.

Los Indignados

Progresivamente las protestas adquieren mayor fuerza entre los indignados ya no tan solo en los países tercermundistas, sino incluso en el corazón de las naciones más desarrolladas.

Al mismo tiempo se incrementa el flujo migratorio alrededor del planeta de personas que luchan tenazmente por transformar sus vidas.

La inclusión social y el derecho al trabajo fueron de los puntos debatidos por los integrantes del G20 reunidos recientemente en Buenos Aires, Argentina. Allí estuvo el liderato mundial que representa a los países responsables del 85 por ciento del Producto Interno Bruto en el planeta.

No se puede seguir postergando la urgente necesidad que tienen los pueblos de alcanzar mejores niveles de vida, reducción de la pobreza y posibilidades concretas de alcanzar un desarrollo sustentable.

Pero, ¿que ocurrió realmente en ese escenario de las economías más poderosas del mundo?

Debates: ¿Y después qué?

Hubo discusiones acaloradas y muy tensas particularmente en lo concerniente al cambio climático. El presidente de Francia, Emmanuel Macron reivindica a los grupos ecologistas que advierten del peligro de la destrucción del planeta por los efectos de las altas temperaturas, descongelamiento de los glaciales y la propagación de incendios forestales como sucedió en el Estado de California, Estados Unidos.

En cambio, Donald Trump, presidente de la primera potencia mundial no cree en eso y sigue pensando que se trata de "un cuento chino".

Los líderes de las veinte economías más desarrolladas e industrializadas del mundo incluyendo a tres naciones latinoamericanas como Brasil, México y Argentina abordaron

temas en los ámbitos políticos, económicos y diplomáticos.

El proteccionismo defendido por Trump fue cuestionado duramente y ello representa un triunfo para China que aboga por el multilateralismo así como la apertura comercial y expansión de nuevos nichos de inversiones.

Pero está claro que el mundo transita una ruta compleja y su liderazgo político y empresarial tiene ante sí pruebas difíciles de desentrañar en el futuro inmediato.

Cada uno de ellos carga sobre sus cabezas un montón de problemas en sus respectivos países empezando con el propio Macron, quien ha tenido que afrontar violentos disturbios en las principales calles de Paris tras haber dispuesto aumentos en los precios de los combustibles.

En ese escenario sobresalen las dramáticas protestas sociales registradas en las calles de la capital de Francia, Paris, con decenas de heridos y detenidos

Protestas Sociales

Esa disposición fue revocada por el gobernante que se vio precisado a efectuar un reajuste en los salarios de los trabajadores para calmar las protestas sociales.

Trump, por su lado, está enredado en la disputa comercial con el gigante de la República Popular de China y por supuesto, ante la masiva oleada de inmigrantes Centroamericanos que intentan ingresar a Estados Unidos de Norteamérica a través de la frontera mexicana.

Sin embargo, aparentemente el gobernante estadounidense ha podido encontrar una vía de entendimiento con su par chino, Xi Jinping, con quien habló en privado en el marco de la Cumbre del G20.

De pronto, los máximos líderes de ambas potencias acordaron una tregua en la guerra comercial.

La imposición mutua de millonarios aranceles a las importaciones de las dos superpotencias comenzó a afectar sensiblemente las economías mundiales creando serias preocupaciones sobre sus consecuencias para la estabilidad política y económica mundial.

Hay que esperar cuales serán los efectos prácticos que tendrá para el orden económico mundial las platicas de Trump y Jinping en la hermosa Buenos Aires.

Lo cierto es que la comunidad mundial demanda acciones concretas que tiendan a reducir tantas desigualdades y marginaciones sociales en medio de la opulencia de unos pocos.

Artículo de Manuel Díaz Aponte