Por Manuel Hernández Villeta

Los partidistas deben propiciar una tregua navideña. Todo el año ha sido de actividades proselitistas, por lo que a final de 2018 debe haber un descanso. La campaña de los aspirantes se ha desatado bien temprano, sin que haya una autoridad que pueda establecer control.

Además, vienen los precandidatos y las primarias, por lo que desde su inicio el venidero año será de duro laborantismo, por lo que sería de orden que se deje descansar el musculo por unos días. Por consiguiente la actividad partidaria es un redondel para una corrida de toros, donde todos se van a enfrentar entre sí, para recordar la etapa de la lucha libre, a tres caídas, sin réferi, sin empate y cabellera contra cabellera.

Sin embargo, la prudencia y la solidaridad indican que tiene que darse una tregua navideña. En la misma deben participar los principales partidos del sistema, que son los que tienen mayor facilidad y recursos de movilidad. La tregua se daría si puede haber un acuerdo entre los partidos de la Liberación Dominicana, Reformista Social Cristiana, Revolucionario Moderno y Revolucionario Dominicano. La Junta Central Electoral debe reunirse con los delegados de los partidos políticos, y posteriormente con los dirigentes de importancia, para que se pueda formalizar la tregua, bajando el tono de los pronunciamientos públicos a través de las redes sociales, los medios de comunicación y en las esquinas calientes.

Una tregua no indica que no se descarte el tradicional reparto de alimentos y juguetes con motivo de la Navidad. Es una práctica con la impronta del doctor Joaquín Balaguer, pero copiada por todos los políticos de importancia. No me opongo a que a los pobres se les den los presentes de Noche Buena, y a los niños el regalo de reyes.

Hay que desintoxicar la vida partidaria nacional. Hay mucho tremendismo, declaraciones desaforadas, acciones violadoras del civismo y del respeto al libre flujo de las ideas. La tregua puede servir para la meditación y de esa forma encaminar la marcha por una senda de mayor civismo.

La tregua partidista navideña debe ser desde el 15 de diciembre, hasta el 5 de enero. Ya habrá tiempo en demasía para tomar los machetes y darse los enfrentamientos que sean necesarios en el desarrollo de las actividades proselitistas en el año 2019. La algarabía de la calle es rechazada por el pueblo, que desea paz y tranquilidad en las festividades de fin de año. ¡Ay!, se me acabó la tinta.