EL TIRO RAPIDO

No podían resultar mas precisas y orientadoras las opiniones expresadas por la ex Secretaria de Educación, Jacqueline Malagón, que aparecieron publicadas por el matutino El Caribe, bajo la firma de la periodista María Teresa Morel, sobre los problemas y retos que afronta la docencia pública en el país.

Las mismas cuentan con el endoso de una larga carrera de y muy capacitada dedicación al tema de la enseñanza, donde ha desempeñado importantes posiciones de alto nivel y responsabilidad y acumulado un caudal de experiencias que otorgan especial valor a sus señalamientos.

Según Malagón, y repetimos sus expresiones textuales, "todo parece indicar, y es algo en lo que coincidimos los educadores y los gestores de educación, que el problema nodal es el docente". De manera categórica: la calidad del maestro, de cuyos conocimientos y capacidad para transmitirlos, dependerá el rendimiento y la calidad de los alumnos.

Al respecto, no limita el alcance de sus expresiones al referirse a la evaluación de los maestros para afirmar y seguimos copiándola textual "Si sacan a los que no quedaron muy bien, las escuelas se quedan sin maestros". Una opinión tan cáustica no le va a generar precisamente simpatías en el gremio profesoral, del que seguramente surgirán voces de rechazo con más calificativos que argumentos válidos.

Lo cierto es, sin embargo, que los números no mienten. Y los arrojados por la reciente prueba a que fueron sometidos los maestros, le otorgan mayor crédito a la ex Secretaria de Educación al dejar en evidencia el pobre nivel de conocimientos y deficiente calidad para impartir docencia de la inmensa mayoría de los evaluados.

Son los mismos que mencionamos en días recientes, cuando fueron puestos al desnudo por el director ejecutivo de EDUCA, Edwin Caraballo, quien advirtió que había distrito escolares que tenían que ser declarados en su totalidad en estado de emergencia. Como ejemplo tomó el caso de Bahoruco, donde el 98 por ciento de los maestros demostraron carecer totalmente de capacidad para impartir docencia.

Lo hemos señalado en múltiples ocasiones, cada vez que enfocamos el vital tema de la educación pública. Esta gira, fundamentalmente, en torno al maestro. A su vocación; sus conocimientos;su capacidad para transmitirlos de manera comprensible y asimilable; de despertar la importancia y el interés de los alumnos en el aprendizaje, y de su liderazgo para mantener la disciplina en clase y servir de ejemplo fuera de ella.

Y eso no se logra con continuas huelgas y paralizaciones de las clases. Con ruidosas marchas y protestas. Mucho menos quemando gomas en las calles y carreteras. Como expresa Jacqueline Malagón en la entrevista que comentamos "La pérdida de la docencia impacta en la delincuencia, la criminalidad, las drogas, incluso en los embarazos adolescentes en el cual nuestro país ocupa el primer lugar".