EL TIRO RAPIDO

Ayer el Presidente Danilo Medina hizo la presentación en el Palacio Nacional del plan elaborado por el gobierno para garantizar la Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional que abarcará el período del 2019 al 2022.

Al presente, el país está produciendo alrededor del 80 al 85 por ciento de los productos del agro de la canasta alimenticia de los dominicanos. Suple además buena parte de las necesidades del creciente sector turístico por un valor de hasta más de 23 mil millones de pesos anuales. En adición, hemos logrado posicionar sólidamente en el mercado internacional toda una serie de rubros agrícolas. Tales el banano y el cacao tanto tradicionales como orgánicos, los aguacates, vegetales chinos y varios mas.

El plan presentado por el mandatario apunta a lograr el pleno abastecimiento, de tal modo que no sea necesario acudir a importaciones, pero además aumentar las ventas al exterior y seguir satisfaciendo las crecientes necesidades del pujante sector turístico en continuo crecimiento.

Contempla asimismo otro aspecto esencial que es ir cambiando y mejorando los hábitos alimenticios de la población. Lo cierto es que la mayoría de los dominicanos se alimenta mal, desechando comidas sanas y nutritivas esenciales para el mantenimiento de un buen nivel de salud, sustituyéndolas por otras de mucho menos valor alimenticio y con un elevado contenido de grasas que incrementan los niveles de colesterol y azúcar, provocan obesidad y propician el surgimiento de enfermedades como la diabetes que ponen en serio riesgo la salud y la vida, las cardiopatías prematuras, el cáncer y otras enfermedades de alto riesgo vinculadas a una dieta alimenticia inadecuada.

Desarraigar esos tradicionales y perjudiciales hábitos alimenticios y el consumo de la llamada "comida chatarra" no será tarea fácil por lo que entendemos pudiera y debiera convertirse en una enseñanza práctica desde temprana edad, integrada a los programas escolares y reflejada en las comidas que estos reciben como parte del sistema educativo.

Obviamente para llevar adelante el plan propuesto será necesario una estrecha alianza entre el sector público y privado. Y sustituir gradualmente la agricultura de subsistencia por el cooperativismo, modernos sistemas de producción tecnificada y a gran escala, zonificación, planificación, adecuados incentivos a los productores y sistemas eficientes de transporte y mercadeo, reduciendo el papel y las ganancias de los intermediarios.

Frente al cambio climático que se prevé afectará la producción agrícola a nivel mundial, garantizar la soberanía y seguridad alimentaria se convierte en un reto impostergable de subsistencia, que obliga a ser asumido con máxima urgencia y responsabilidad.

De esperar que así ocurra.

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