Por Narciso Isa Conde

Mientras los partidos tradicionales bajan, Marcha Verde sube hasta alcanzar ?según encuesta del sistema- un respaldo de un 85 %, que no es una pendejadita.

El 59% de los empadronados/as ya no está afiliados/as a esos partidos, y recuerdo que en encuesta anteriores se hablaba de solo un 10%.

Ese sistema de partidos, que ha controlado y manipulado las instituciones del Estado por más de medio siglo es, junto a la Policía nacional y al Congreso, uno de los factores político-institucionales más desacreditados.

Las causas de esa realidad tienen nombres y apellidos: clientelismo, corrupción, conexiones con mafias políticas, empresariales, militares; aceptación de sobornos y financiamientos espurios, criminalidad, prepotencia, abusos de poder, políticas neoliberales empobrecedoras, coloniaje, machismo...y mucha, muchísima impunidad.

Se trata de una degradación que afecta al PRSC, PRD-PRM, PLD y grupos satélites; aunque ciertamente en los últimos 20 años la responsabilidad mayor en todo esto, en este grave deterioro de la vida en sociedad y las perversidades que colman las políticas públicas (salud, seguridad social, educación, juventud, mujeres-género, niñez, seguridad ciudadana, combustibles, transporte, producción-importación, medio ambiente, vivienda, municipalidades, alimentación, anti-droga...) recae sobre la cúpula mafiosa del PLD.

Ahora bien, los opositores de igual calaña pueden tener menos oportunidades y capacidades. Pero son inocultables sus malas artes en Alcaldías y Congreso, vínculos delictivos con empresarios y transnacionales, conservadurismo, antidemocracia en la vida interna, así como su protección a delincuentes propios y ajenos.

Y peor aún es que, incluido el PRM, que todavía anida corrupción guzmanista, jorgeblanquista, pepehachista y sus culpas en el caso Odebrecht, ninguno ha hecho nada por reivindicarse.

Entonces, cuidadito con empujar en estas condiciones a Marcha Verde, que como identidad es la antítesis de ese descredito, a compromisos y aproximaciones políticos-electorales con esos componentes del sistema de partidos. Cuidadito con poner en manos y delegar en esos partidos su pliego de exigencia al poder constituido. Cuidado con forzarla desde arriba a acompañar y endosarle sus meritos a fuerzas desacreditadas. Eso la afectaría gravemente.

Los partidos electoralistas que se unan o dividan por cuenta propia, sin Marcha Verde de por medio. Y quienes quieran ser candidatos de ellos, sean o no personas con méritos verdes, que lo hagan de manera independiente

El compromiso de lucha a firmar ahora debe ser con los movimientos en lucha, las organizaciones sociales y la ciudadanía, priorizando el impulso a las luchas y los conflictos actuales frente a los abusos de poder y delitos impunes. (El Nacional 14-10-2018, Santo Domingo, RD)

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