Por Manuel Hernández Villeta

Es preocupante los aumentos escalonados de la prima del dólar. El peso dominicano pierde valor adquisitivo, lo que significa que para comprar alimentos, medicinas y pagar servicio se tiene que buscar más dinero. Los salarios están congelados, y son nulas las oportunidades de desarrollo económico.

La incierta prima del dólar coloca el peso a frisar casi un cincuenta por uno. Esto entraña una crisis económica para las grandes mayorías, y un amplio crecimiento económico para el turismo, los manufactureros, las grandes plazas comerciales y para el empresario de la supraestructura.

Es como edificar una pirámide económica en la calle El Conde, donde los ricos y poderosos están arriba y los pobres en la amplia base. Se tiene que sincerizar la economía, y hay que comenzar fijando posición en lo que se refiere a la prima del dólar.

Para una supraestructura económica que está basada en el turismo y el servicio, una prima tan alta es significativa de bonanza, de grandes negocios. Pero mire el otro lado de la moneda. Cuando la mayoría va al supermercado a comprar sus alimentos facturados en dólares y pagados en peso.

Si sube la prima del dólar también aumentara la asistencia médica, las escuelas y las universidades. A mayor volumen en la tasa de cambio nos hacemos más pobres, pero también más ricos. Ya lo hemos dicho basados en la ciencia económica: la riqueza tiene caras diferentes y balances distintos.

Cuando el proyecto de Presupuesto y Ley de Gastos Públicos sea conocido por el Congreso Nacional se deberá determinar cuál es la prima del dólar que se va a tomar de referencia. De ahí se puede tener idea de hacia dónde va la economía.

Por demás, es preocupante que continúe ampliándose la brecha de la miseria. La exclusión social es un camino empedrado que puede terminar en pobladas y acciones desesperadas de grupos sociales. El primer derecho es el de la subsistencia.

Regularmente en los países donde la paz social se ha roto, para caer en la anarquía y la banderola, la crisis económica ha sido el ariete. La política tiene una rama que la domina y es la económica. Una crisis que nos va arropando, no puede ser vista con desgano y desinterés.

Desde el sector gubernamental se debe dar una explicación clara y convincente de las razones para que continúe aumentando la prima del dólar. Se trata del futuro económico y de la supervivencia de miles de personas. Más que una respuesta de orden fiduciario, tiene que ser humana. Los que pasan hambre, con una prima en aumento, solo les queda el camino de la tumba. ¡Ay!, se me acabo la tinta.