Por Manuel Hernández Villeta

Una sombra de misterio y verdades ocultas se mueven en las tinieblas del golpe de Estado del año 1963. Hay numerosas versiones, inclusive las que en su debido momento señaló el profesor Juan Bosch. Pero todavía es un acontecimiento donde no se han dado a conocer todos los hechos reales.

Un golpe de Estado es una medida de fuerza político-militar que no se produce por capricho, ni porque no gusta el discurso radial de un presidente. Sobre todo, para los cuartelazos, se mueve el fantasma económico. No se olvide tampoco del poder imperial de los Estados Unidos en la Guerra Fría.

Por ahora se pueden considerar validas todas las versiones sobre los hechos que produjeron el golpe de Estado, pero sigue siendo una verdad oculta, de la cual no hay una versión única y creíble. Pero si hay una realidad que pende sobre el golpe de Estado y sus secuelas: Trujillo fue ajusticiado, pero su forma de gobernar siguió viva, y sus colaboradores intelectuales y jóvenes, se enquistaron en las nuevas fórmulas políticas.

El borrón y cuenta nueva fue una medida correcta. Decapitado el sátrapa, no había caído ni su sistema ni se había llevado a la cárcel o el cementerio a sus colaboradores. Las turbas se ensañaron contra algunos de baja monta, mientras que otros, profesionales, intelectuales y burócratas se cambiaban de chaquetas.

Aunque muchos lo quieran ocultar en el rigor histórico, Trujillo tenía una columna social y política que lo apoyaba. Era un mandatario cruel, de horca y cuchillo, pero su base de sustentación se movían en varios senderos: los militares, los campesinos, el empresariado congelado por 30 años y los burócratas de las ciudades,

A Viriato Fiallo se le pasó que a Trujillo lo eliminaron, pero su sistema no se desplomó. Perdió las elecciones porque el Borrón y Cuenta Nueva abría puertas a un renacer de los comprometidos del viejo régimen. Fueron esos sectores de empresarios momificados por Trujillo que auparon el Golpe de Estado, con un segmento militar, y el accionar direccional de los Estados Unidos, temerosos de la expansión de las ideas de la revolución cubana.

El desbordamiento de masas que hubiera sido la limpieza política del Trujillato, no se dio luego de la caída del Jefe de San Cristóbal, El golpe de Estado cercenó lo que hubiera sido un cambio pacífico y en orden, la llegada de un nuevo orden económico y social, con la implementación de un régimen de libertades.

La fricción de las no desmanteladas fuerzas armadas creadas por Trujillo generó el impulso a la respuesta al golpe de Estado, que fue la revolución del 24 de abril. Cuando se celebra un nuevo aniversario del golpe de Estado del 1963, el momento es propicio para levantar compromisos de todos los dominicanos de no permitir que se conculquen las libertades públicas, ni que se cercenen las instituciones. Dios, Patria y Libertad. ¡Hay!, se me acabó la tinta.