Por Manuel Hernández Villeta

El gobierno de los chavistas de Venezuela, con Nicolás Maduro a la cabeza, tiene un enfrentamiento con los Estados Unidos, que podría llevar a su derrocamiento violento, o una guerra civil. Se ha hablado de la posibilidad de que ocurra una intervención militar norteamericana.

Las grandes potencias quieren imponer su ley a los países pequeños, a como dé lugar. En ocasiones, cuando le fallan los medios de presión, utilizan las botas y las bayonetas para imponer su criterio.

Han inaugurado la modalidad del llamado golpe institucional, mediante el cual con subterfugios que podrían a primera intención parecer legales, derrocan gobiernos. Hay varios ejemplos en América Latina, y el caso de Brasil es significativo.

Tradicionalmente los norteamericanos han sido violadores de la soberanía de los pueblos, y les importa un comino que surja o se mantenga la democracia en estos pueblos, y en más de una ocasión han sido los responsables directos de que surjan gobiernos dictatoriales.

La llamada Era de los Gorilas, cuando militares llegaron al poder a fuego y sangre, los norteamericanos los vendieron como los salvadores de la democracia. Fueron los creadores de Trujillo y su larga dictadura. En ambos casos se cerceno la democracia y murieron miles de mujeres y hombres defendiendo su derecho a vivir en democracia.

El gobierno de Venezuela tiene contradicciones con otros sectores políticos. Las últimas elecciones han sido cuestionadas por la oposición, que ha rechazado cualquier manifestación de dialogo con los chavistas. Pero en el correr de los meses, esa oposición se ha fragmentado, y ha perdido fuerza.

Los chavistas hoy se apoyan en sectores populares pertenecientes a la capa más depauperada de la población, y en la unidad monolítica de las Fuerzas Armadas. La clase media y las capas altas los enfrentan, y llevan a un punto de no entendimiento.

Los problemas de Venezuela tienen que ser resueltos por los venezolanos. La salida a la crisis actual tiene que ser dictada por los venezolanos. La intervención militar de los Estados Unidos no va a solucionar la crisis, sino a lanzar a nuevos enfrentamientos estériles.

Un intento de intervención o de golpe de Estado podría llevar a ese país a una guerra civil. Las hoy fuerzas oficiales tendrían que ser sacadas del poder mediante un baño de sangre. Tratando de sobrevivir, Nicolás Maduro se acerca a los chinos. Pero aun y con ese apoyo, Venezuela está en una zona de influencias de los Estados Unidos.

La República Dominicana no debe participar en ningún acuerdo para desestabilizar a Venezuela. Debe rechazar cualquier intento de intervención militar en ese país. No debe apoyar un golpe de Estado. Los dominicanos conocemos en carne viva los estragos de un golpe de Estado y de una intervención militar, por lo que en este caso de política internacional el gobierno y el pueblo tienen que caminar con pies de plomo. ¡Ay!, se me acabó la tinta.