Por Manuel Hernández Villeta

La celebración de tres niveles de elecciones, a todas luces puede ser traumático. Para la Junta Central Electoral será un trago fuerte, tomando en cuenta que nunca ha desarrollado un trabajo de esa magnitud. Además, es la primera prueba de comicios de los actuales magistrados.

Lidiar con un sistema tan complejo es difícil y pone en jaque el sistema, y más aún cuando las autoridades electorales no han dado muestras de que tienen la suficiente reciedumbre. La realización de primarias para las elecciones presidenciales es un futuro dolor de cabeza para la JCE.

No tienen ahora mismo creados los aprestos legales que le permitirían vigilar las primarias de los partidos. Habría primero que ver la legalidad de la forma en que se organizaría la selección de los candidatos presidenciales.

Cada partido seguirá los métodos que le aconseje su moderación, pero eso no quiere decir que la acción será democrática y representativa de la mayoría. En los partidos regularmente se impone la acción de fuerza y la decisión de los nuevos caudillos que encabezan las formaciones.

Pero hay un tema que se trata poco y donde la JCE si tendría que lidiar para que se respete el ordenamiento democrático. Es la forma en que se van a escoger a los candidatos a senadores, diputados, síndicos y regidores. Tradicionalmente esos cargos llegan por cuotas entre los diferentes partidos. A su vez, al jefe que le entregan la cuota escoge a los que son de su preferencia.

Nadie respeta a la democracia para escoger a los candidatos a nivel congresual o municipal. Realizar primarias para esas posiciones siempre ha sido un relajo y una burla. Es un abuso a la democracia que se de preferencia a un desconocido o a uno impopular, solo porque cuenta con el apoyo de un jefe superior.

Ahora se presenta un nuevo ingrediente y es que los partidos mayoritarios impulsan a candidatos, sin importar su importancia o su capacidad, en base a que tengan los recursos para pagarse su campaña. Se le da una estocada mortal al derecho de las minorías y de los comunitarios.

Las primarias a nivel congresual y municipal se tienen que corregir. No pueden estar a expensas del clientelismo de siempre. Tengo el pálpito de que la JCE va a entrar de lleno a la preparación del nivel superior, la elección de los candidatos presidenciales, y lo demás será relleno.

Los viejos caudillos nunca tuvieron respeto a una selección democrática de senadores, diputados, síndicos y regidores. Movían la coctelera de acuerdo a sus apetencias y deseos de preparar plataforma para candidaturas presidenciales. Queda la esperanza de que con nuevas leyes, y magistrados entrenándose, ahora se pueda hacer selecciones democráticas

No tengo esperanza de que se vaya a solucionar este problema, y por el contrario me parece que se va a agudizar más, y se quedará sin soluciones a la vista. ¡Ay!, se me acabó la tinta.