Por Manuel Hernández Villeta

El raqueterismo es uno de los principales problemas de orden público del país. Por siempre, el simple atraco o hecho de violencia en las calles ha sido un dolor de cabeza. Las autoridades con el paso de los años no han podido controlar esa actividad ilegal.

Siempre llama la atención los hechos de violencia de gran magnitud, cuando hay un botín bien grande, o la sangre corre por las calles. Pero los robos de menor magnitud, con golpes ligeros, se cometen a diario y son pocos los dominicanos que se salvan de las garras de los mafiosos.

Llama la atención las declaraciones del director general de la Policía, en el sentido de que cuando ocurre un acto de raqueterismo, la mayor parte de los ciudadanos rehúsan presentar las denuncias. Se conforman, de acuerdo con el jefe policial, solo por obtener la devolución del objeto robado.

Pone a meditar al ciudadano que el jefe de la Policía reconozca que los ciudadanos no mantienen las denuncias, que son claves para que se puedan instrumentar los expedientes a la justicia. Las medidas necesarias deben ser tomadas por la policía para que los ciudadanos mantengan las querellas.

En verdad hay falta de credibilidad y desconfianza en las relaciones de la policía y los ciudadanos. Son muchas personas que han sido atracadas por agentes de la policía, y otras son los uniformados los que reciben las querellas y luego dan el soplo a los delincuentes, sobre quienes los denunciaron. De ahí, que se debe instaurar la confianza entre policía y ciudadanos.

No es una culpa de esta administración porque siempre se han dado distancias entre policías y gente del pueblo. Viene desde la etapa de los doce años, con una policía política que acometía acciones de fuerzas, y que con el paso de los años no se ha podido superar.

El director de la Policía ha señalado en varias ocasiones que está sacando a las manzanas podridas de la institución, o sea que se da de baja a todos los agentes que violan los reglamentos y las leyes. Difícil hacer que el ciudadano sienta confianza de poner una denuncia.

Si es necesario trabajar a tiempo completo para que el ciudadano se sienta seguro de mantener una querella contra un sujeto que le ha llevado sus pertenencias y le ha dado algún golpe. Hay muchos policías serios y responsables, pero los que meten miedo son los menos, que caminan al lado de las irregularidades y los abusos.

Hay que tener una nueva policía, para este siglo 21. La policía es un auxiliar de la justicia, y es la encargada de dar protección a los ciudadanos. Si no hay confianza entre ciudadanos y policías, será difícil que el ciudadano común y corriente, y hasta el encopetado, presente y mantenga las denuncias contra los raqueteros. ¡Ay!, se me acabo la tinta.