Por Manuel Hernández Villeta

El fogón será uno de los temas básicos de las venideras elecciones. De hecho, sus repercusiones pueden dar la victoria o propiciar la derrota. Los temas sobre la corrupción impactan en sectores mediáticos, pero a nivel del hombre de soleta, su comida diaria es lo esencial.

Tiene obligatoriamente que ser el ingrediente central de una campaña electoral el alto costo de la vida. Los estimados conservadores del Banco Central son que la canasta familiar básica está en más de 30 mil pesos mensuales. De ahí que hay que pensar que la mayoría de los dominicanos pasan hambre.

Son contados los que pueden tener un salario sobre los 30 mil pesos mensuales. El salario mínimo tiene un tope de doce mil pesos, pero arranca en una escala de cinco mil. Además se une a esa crisis de subsistencia el gran número de desempleados, los chiriperos, los echa días y los desplazados por la mano de obra haitiana.

El costo de la vida es una espada filosa que debe ser manejada tanto por el gobierno, como por la oposición. Desde el área oficial se podría poner de punta de lanza en la campaña electoral, con un aumento del salario mínimo, trabajos ocasionales para mano de obra sin ocupación y la comida básica a precios por el suelo.

Es difícil pensar que en término de año y medio se va a controlar la inflación, con el dolor subiendo cada día, y que el arroz, las habichuelas, los pollos, la pica pica, y el salami van a estar a precios asequibles. Hoy no es posible pensar que se pueda lograr esa meta. Si la oposición levanta el estandarte de las cacerolas vacías, será difícil de vencer.

Con el tema de la corrupción hay culpables e inocentes preferidos, pero con el alto costo de la vida, todos son víctimas. La crisis de los partidos obliga a tener que tomar parte a nivel del estómago, mientras que las tendencias son las que dictan normas.

A nivel de la calle importa una mota la lucha tendencial de los Partidos de la Liberación Dominicana y Revolucionario Moderno. Si llama la atención que ninguno de sus dirigentes que aspiran a la candidatura presidencial, presenta posibles soluciones a la espiral ascendente de la miseria.

Con el escarceo sobre la ley de partidos dos ganaron y dos perdieron. Danilo Medina e Hipólito Mejía salieron triunfantes en sus posiciones, pero vendrán las respuestas de Leonel Fernández y o Luis Abinader. Para Leonel su terreno tiene que ser lo externo, planteando soluciones a los problemas generados por lo que ahora subieron nuevamente la comida.

En los fueros internos peledeistas está cercado, y solo brincar la cerca le puede dar respiración. Abinader narigoneado por Hipólito, tiene todavía la prueba de tener que demostrar que es vocero de una nueva generación, y no uno de los hilos que mueven los viejos robles. La ley de partidos pasara. Con los vencedores y los derrotados no ha terminado la guerra. El gran escenario será en cómo se convence a la población de que en cuatro años más, se le va a mejorar su nivel de vida. Llego la guerra de la paila. ¡Ay!, se me acabo la tinta.