Por Narciso Isa Conde

La Ciudad Colonial está afectada por una grave crisis provocada por un desastroso y caótico modelo de remodelación en el que predomina una visión centrada en la especulación inmobiliaria y negocios turísticos de ciertos magnates y funcionarios corruptos.

El afán de lucro por encima de toda norma ética, despreciando, degradando y comercializando este patrimonio cultural de la humanidad y a los seres humanos que habitamos en esta Zona.

Mucho he hablado y escrito acerca de lo calamitoso del diseño de calles y aceras para habitar, transitar, descargar, parquear en la Zona e higienizarla.

Sobre la mala calidad de los materiales empleados y continuas reparaciones de lo nuevo, lentitud del proceso, daños colaterales, descuidos costosos, ausencia de normas, transformación caótica de las formas de vida y negocios; desprecio por la historia, descuido criminal de los monumentos y edificaciones coloniales (reparan pocas y se dañan muchas); desarticulación institucional, fomento de isla de poder inconexas y ausencia total de transparencia en el uso de los fondos.

La prepotencia e insensibilidad social del funcionariado, las acciones inconsultas y el desprecio por las comunidades campean, en medio de una absurda preeminencia del Ministerio de Turismo.

A la primera fase se le asignaron 30 millones de dólares y se ha hecho poquito, y nadie rinde cuenta. El tiempo previsto se multiplicó por diez y ya hablan de segunda fase.

Con excavaciones indebidas derribaron el Hotel Francés y no hay culpables. Sepultaron el acueducto colonial y nadie responde.

Intentaron hacer una monstruosidad arquitectónica en la Ruina de San Francisco y fue impedida por la comunidad, y luego la han dejado convertir en pocilga.

La reparación de hueco Meriño con J.G. García duró muy poco. Basura y pestilencia van de la mano por doquier. Transito y parqueo, descarga y operaciones comerciales, dan desastre. La inseguridad reina.

Ahora se agrega la intención de cerrar y derrumbar el Hospital Padre Billini, una reliquia del siglo diez y nueve y el único muchos kilómetros a la redonda; sin que luzca convincente la tesis de su "colapso inminente", y sin informarle previamente a los usuarios de sus servicios; desmantelándolo al vapor en forma sospechosa; todo desde una OISOE y un Gobierno sin credibilidad y bien conocido el interés privado y la visión turística que apuesta a hacer otra cosa en su lugar.

Razones suficientes para defender este valioso patrimonio cultural, la vida digna sus habitantes y nuestro Hospital; y para integrarnos a las luchas convocadas y a la Marcha del Millón del próximo 12 de agosto.(Tercera semana de julio 2018)

RAZONES DEL MILLÓN

Por Narciso Isa Conde

La corrupción ha seguido su agitado y accidentado curso, creciendo en volumen y en descaro cada día, cada semana, cada mes...

Bandas mafiosas, estatales y privadas, operan dentro un sistema de corrupción e impunidad dirigido desde el Palacio Nacional y con asiento en Ministerios, Policía, DNCD, DNI, entidades "autónomas del Estado", Congreso, Cámara de Cuentas, Ministerio Publico, Poder Judicial, JCE, TSE...

Políticos corruptos se convierten al vapor en empresarios privados y grandes empresarios privados financian la política electoral para pervertirla, condicionarla, recuperar lo invertido y muchísimo más.

Los procesos abiertos en tribunales se transforman rápidamente en farsas judiciales y repudiables simulaciones; porque el sistema le garantiza impunidad a los delincuentes acusados.

Funcionarios y empresarios delincuentes (civiles y militares), siempre se salen con las suyas porque son ley, batuta y Constitución. Los ladrones son a la vez quienes investigan, fiscalizan y dictan sentencias: dueños del bate y pelota y "ampalla".

Ese poder putrefacto provoca millones de males cuando en materia de derechos humanos y sociales de la población dominicana: alimentación, viviendas, educación, salud, seguridad social, medio ambiente, fuentes de agua, fenómenos naturales, comunicación, migración, seguridad, transporte, deportes, pensiones, arte, cultura, diversión, violencia, delincuencia... derechos de la mujer, juventud, niñez, policías y militares de base. Los negocios ilícitos de los jefes y jorocones del sistema deterioran y prostituyen todo.

Estamos entre los peores países del mundo en cuanto a la negación de derechos fundamentales al pueblo llano, mientras minorías enriquecidas nos ofenden con su descarada opulencia y continuos atracos.

Hay, por tanto, millones de razones para volver a tomar las calles en dimensión y volumen mayor, ahora para CONDENAR Y REPUDIAR en grande: al Presidente Danilo Medina (jefe de turno del sistema), a su Procurador, sus tribunales mirados, (SCJ incluida), su Consejo de la Magistratura, su Congreso, su Cámara de Cuentas, sus jefes policiales y militares, y empresarios delincuentes preferidos.

Hay que demostrar el domingo 12 de agosto que un millones de dominicanos/as estamos decididos/a a barrer con este sistema perverso y con sus beneficiarios impunes; expresándonos por "baisa" en calles, plazas, caminos, barrios, campos, hogares, universidades, centro escolares y de trabajo, redes sociales, medios de comunicación...

Y esa determinación precisa comprender la importancia de exigir en las calles el desplazamiento del Presidente Medina y su gobierno mafioso junto al despliegue de un PROCESO CONSTITUYENTE generador de una nueva República Dominicana, todavía pendiente de consensuar por los diversos componentes del pueblo en lucha. (Domingo 23-07-2018, Santo domingo, RD)