Por Narciso Isa Conde*

Hay críticos del gobierno y su corrupción que siguen hablando de elecciones y de participar en ellas; y aquí, en el 2020 -si antes no se produce un quiebre de de esta institucionalidad y se destituye este régimen- no habrá elecciones sino unas votaciones tramposas.

Hay quienes, definiéndose como demócratas y progresistas, también hablan de la existencia de una "democracia imperfecta" que se puede arreglar. Pero en verdad aquí impera una dictadura institucionalizada disfrazada de democracia e inmersa en corrupción.

Ella tiene por base la Constitución del 2010, concebida para controlar desde la cúpula del PLD y Presidencia todas las instituciones del Estado y convertirlo junto a sus bienes públicos en patrimonio de la partidocracia y de la lumpen burguesía transnacional y local.

Hay quienes además, hablan de una oposición electoral a la que deben unirse Marcha Verde, s movimientos sociales contestatarios y las izquierdas sociales y políticas, para disque desplazar el Gobierno del PLD, abrirle cause al fin la impunidad e iniciar los cambios anhelados.

Pero resulta que gran parte de ese "bloque opositor" se ha corrompido, y está impregnado de prácticas clientelistas y una concepción mercantil de la política. Es de ideología conservadora, incapaz de enfrentarse a la vieja y nueva burguesía delincuente. Sus jefes son caudillistas y sus candidatos más de lo mismo.

Esto es valido para ambas facciones y precandidatos que controlan el PRM, partido predestinado a "encabezarla".

Tal oposición es altamente vulnerable a las embestidas del poder constituido y funcional a él y por eso cualquier alianza electoral de MV y los esperanzadores movimientos políticos-sociales en gestación y desarrollo con ella, es sencillamente suicida.

Porque un paso así es equivalente a meterse en las patas de una parte de los caballos del sistema y entrar en la vorágine de la competencia espurias de candidaturas enmarcadas dentro de las matriculas de un partidismo tradicional contaminado.

Vale recordar que corrupción e impunidad, abusos de poder, desigualdades e injusticias, que se agravan en la medida se prolonga está situación, son estructurales y esenciales al Estado vigente; por lo que si no logramos quebrar desde las calles este ordenamiento institucional, es ilusorio hablar de justicia independiente, de elecciones mínimamente libres, de un Congreso democratizador, de leyes democráticas que se cumplan o de policía profesional y honesta.

El primer paso es quebrar la muralla una institucionalidad perversa, situar a este gobierno y a estas instituciones en condiciones de ingobernabilidad, decirle desde las calles plenas de multitudes, desde las paralizaciones de actividades, que es para bajo que tienen que ir.

*Narciso Isa Conde: político revolucionario, escritor, miembro de la Coordinación del Movimiento Caamañista-MC y la Izquierda Revolucionaria-IR, y de la Presidencia Colectiva del Movimiento Continental Bolivariano-MCB.