Manuel Díaz Aponte

¿Tendremos que aceptar eternamente la proliferación de misiles alrededor del planeta?

Vivimos en un mundo contradictorio en el que la naturaleza asume protagonismo castigándonos con toda su furia; el hombre promoviendo odio y divisiones y la sociedad camino hacia la autodestrucción.

¡Qué mundo más complejo! Un espacio social donde la imagen de un misil recibe más atención que la portada de una obra literaria.

¿Para qué otra cosa sirve un misil que no sea para matar, amedrentar, ajustar, humillar y dividir a la sociedad?

En cambio, el libro es un fraterno y cálido compañero porque nos da conocimiento, sabiduría y entretenimiento.

Este siglo21 ha sido inmensamente innovador, de profundos desafíos e intensos acontecimientos que tienen a la humanidad al filo de la navaja ante un poderoso misil, capaz de doblegarnos en apenas segundos.

La poderosa industria armamentista tiene acorralado el mundo de hoy hasta convertirnos en una pólvora globalizada que podría explosionar con la mirada de cualquier tremendista.

No es tan solo Corea del Norte la que tiene armas nucleares como se ha querido promover. Hay por lo menos nueve naciones con estructuras de misiles capaces de convertir el planeta en cenizas.

Estados Unidos y Rusia disponen de más de quince mil ojivas nucleares y tienen el control del 94 por ciento alrededor del mundo.

Los demás países son Reino Unido; Francia, China, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte.

Cumbre de Trump-Jon-Un

Un lujoso hotel de 5 estrellas en la Isla de Singapur, mirando hacia el mar de China será el lugar donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su homólogo de Corea del Norte, Kim Jong-un estrecharán sus manos para iniciar un diálogo cuyo objetivo central es la desnuclearización del país asiático.

El 12 de junio a las nueve de la mañana es la cita, un encuentro histórico cargado de interrogantes y de muchas expectativas que solo el tiempo podrá responder.

Trump adelantó que no se tratará de una reunión para simplemente tomarse fotos, sin embargo, es difícil predecir si realmente el régimen de Jong-un aceptará pura y simplemente la desnuclearización en la región.

Todavía está muy fresca la forma en que fue asesinado el entonces líder de Libia, Muamar Muhamad-el Gadafi, el 20 de octubre de 2011, tras la destrucción de su temible poderío armamentista atiendo a solicitudes de Occidente.

"La muy esperada reunión entre Kim Jong Un y yo se llevará a cabo en Singapur el 12 de junio. ¡Ambos trataremos de convertirlo en un momento muy especial para la Paz Mundial!", expresó el mandatario estadounidense en uno de sus habituales tweets.

El poder mediático mundial sigue muy de cerca de lo que podría convertirse en uno de los acontecimientos políticos más significativos de este siglo XXI.

Y lógicamente, también dando cobertura a otro evento mundial aunque con un sabor más exquisito y de fraternidad sin límites como es la Copa Mundial de Fútbol, a efectuarse en Rusia.

Paz Mundial

En este cara a cara entre Trump y Jong-un no estará presente la ONU, según lo han anunciado representantes del propio organismo mundial. Tampoco se saben hasta ahora los nombres de las delegaciones de funcionarios que acompañarán a los dos líderes.

Sí se conoce que equipos de seguridad de Estados Unidos y Corea del Norte están instalados desde hace varios días en Singapur.

Pero la paz mundial nunca podrá alcanzarse mientras tengamos tantas armas esparcidas por el planeta en manos de una élite de naciones que las utilizan como su escudo de salvación.

¿Es que no es posible un mundo sin armas, donde el ser humano sea respetado por su inteligencia y no bravuconería?

Si los millonarios recursos económicos destinados en destructoras armas nucleares se invirtieran en investigaciones científicas, educación, cultura, deporte y protección del medio ambiente el mundo actual sería un verdadero paraíso.

Articulo de Manuel Díaz Aponte

Viernes, 8 de junio de 2018