Por Manuel Hernandez Villeta

La Republica Dominicana tiene que mantener una línea diplomática de solidaridad con los demás países continentales. Hacer de corifeo para la Organización de Estados Americanos es un desdén de las luchas libertarias que siempre hemos tenido de por medio.

Cada país tiene el derecho de escoger su destino. Nadie le puede señalar caminos. La injerencia en los asuntos internos, es una afrenta de lesa humanidad. Nosotros hemos sido intervenidos por las grandes potencias, y conocemos en carne propia lo que significan las garras imperiales.

Venezuela tiene ahora mismo un acontecer político que debe ser solucionado por sus ciudadanos. La mediación es aceptable, pero no dar apoyo a la política de los Estados Unidos que desean sacar a Nicolás Maduro y a los chavistas a como dé lugar.

El gobierno dominicano comete un pecado cuando considera que son ilegitimas las pasadas elecciones venezolanas, porque nos estamos metiendo en los asuntos propios de ese país, y nosotros, por designios históricos, no podemos cargar con una responsabilidad de desestabilizar a un gobierno hermano.

La Organización de Estados Americanos es una institución cadavérica, que únicamente sirve para dar respaldo a las posiciones norteamericanas. No olvidemos que fue esa OEA que trató de dar categoría legal a la intervención norteamericana del 1965, conformando la inexistente Fuerza Interamericana de Paz.

La OEA está creando las condiciones para que los Estados Unidos propicien un golpe de Estado y saquen a los chavistas del poder. Es dar paso a un baño de sangre, en el cual el país no se debe involucrar.

La OEA aposento a la dictadura de Trujillo, y luego la abandono a raíz del atentado a Rómulo Betancourt, pero también fue indiferente a la suerte de los dominicanos, cuando se le dio el golpe de Estado a Juan Bosch, pero le dio una puñalada trapera a los dominicanos cuando se alzaron en armas pidiendo el retorno a la constitucionalidad sin elecciones.

Nos oponemos a cualquier intervención de una superpotencia en los temas internos de un país. Elogiamos la firme posición del gobierno de establecer relaciones diplomáticas con China, dando muestras de una gran independencia en el manejo de sus capitulo internacional.

Pero esa firmeza parece que de inmediato se ha entibiado, y ahora vemos como hemos dado un paso en falso con el caso de Venezuela. Siempre mantengamos en alto la solidaridad, la concertación y la no injerencia. !Ay!, se me acabo la tinta.