EL TIRO RAPIDO

Dos eventos separados, en distintos escenarios y con diferentes expositores abordando temas de gran importancia.

Uno de ellos tuvo lugar en el Palacio Nacional con la presentación del predicador católico Saulo Hidalgo. El mismo fue organizado por el despacho de la Vicepresidenta doctora Margarita Cedeño conjuntamente con la Fundación Matrimonio Feliz para las familias del Programa Progresando con Solidaridad (PROSOLI).

Hidalgo puso especial énfasis en la falta de formación de los hogares, deplorando que muchos padres han dejado a la escuela la misión de educar a sus hijos. En este sentido, dejó bien marcada la diferencia entre instrucción, misión que corresponde al docente, y la educación, que es la labor formativa cuya responsabilidad recae sobre los padres y se produce por vía de ejemplo en el seno del hogar. Son nuestros hogares acentuó los que están enfermos, y la mayoría de las veces quieren dejarle esa labor a la escuela.

En otra parte de su orientadora charla, el expositor refutó la creencia tan extendida de que "la juventud está perdida", afirmando que por el contrario, hay jóvenes valiosos porque son el fruto precisamente de hogares bien establecidos, con una sólida base familiar y referentes válidos que sirven de ejemplo de imitación a los hijos en la medida en que van convirtiéndose en adolescentes, y más tarde en ciudadanos útiles y responsables.

La otra actividad a que hacemos referencia tuvo lugar en la diócesis de Santo Domingo, en el marco de la Pastoral de Salud de la Iglesia Católica, donde monseñor Ramón Benito Angeles, tocó un tema en extremo sensible al poner el dedo en la llaga del sistema de salud imperante en el país, significando que el mayor desafío que enfrenta el mismo es la deshumanización de los servicios.

Benito Angeles, quien es Secretario de la Conferencia del Episcopado, advirtió que el sentido de humanización que debe primar en la relación médico-paciente y enfermera-paciente es una asignatura de suma importancia en la formación de los profesionales de la salud, y una tarea que tienen pendiente las universidades existentes en el país que ofrecen las cátedras de salud.

Sin embargo, en su exposición llamó también la atención del gobierno sobre las precarias condiciones que en muchos casos el personal que presta servicios en los hospitales tiene que desarrollar sus actividades, las que calificó de "deprimentes". En este sentido recalcó que el sistema de salud debe garantizar el bienestar tanto de los pacientes como de quienes tienen a su cargo la misión de brindarles las debidas atenciones.

Educación familiar y humanización de los servicios de salud. Dos temas sin aparente relación pero a los que bien evaluados pudiéramos encontrarles relación de cercano parentesco, en la medida en que la segunda dependerá en sumo grado de la primera, por cuanto una buena educación incluye valorar solidaridad, compasión y el respeto a la vida y la dignidad humana, en sentido propio como de los demás.

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