EL TIRO RAPIDO

Mario Rivadulla

Ha sido un paso político inteligente el dado por el Presidente Danilo Medina al proponer el nombramiento de una comisión bi-cameral que se aboque a buscar una salida de consenso al tranque creado en la Cámara de Diputados en torno al debatido tema de las primarias abiertas establecido en el proyecto aprobado en el Senado, a fin de que pueda aprobarse la Ley de Partidos Políticos.

Si bien en su comunicación, el mandatario hace una ardorosa defensa de este y del sistema de primarias abiertas, reconoce que en la Cámara Baja no parece disponer de la cantidad de votos necesaria para lograr la mayoría calificada que requiere su aprobación.

Con su propuesta, el Presidente transfiere al Congreso y se libera de la responsabilidad de superar el conflicto que mantiene estancada la Ley Electoral, originado principalmente en la propia bancada oficialista, dividida por las posiciones irreconciliables que separan a los diputados que siguen sus orientaciones de los que, en cambio, son seguidores del ex presidente Leonel Fernández.

Superadas las diferencias mediante una fórmula de consenso, quedaría allanado el camino para que pueda aprobarse la tan traída y llevada ley de Partidos, por vía de negociación, que pudiera consistir en dejar abierta a decisión de cada partido el tipo de primarias que considere más conveniente. Esta es precisamente la posición asumida por la Conferencia del Episcopado al instar al Congreso y a la clase política de aprobar la que califica con razón de "tan esperada" Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas".

Su propuesta ha recibido una amplia acogida. El Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Junta Central Electoral, el PRI y el PRSC le han extendido su respaldo. El ex presidente Leonel Fernández, a su vez, se ha sumado a la propuesta, si bien por su parte, tal como hizo Medina con el tema de las primarias abiertas, haciendo a su vez una calurosa defensa de las primarias cerradas, que es la posición que el y sus seguidores han mantenido hasta ahora.

En pasados días, el diputado Henry Merán, quien preside la comisión a la cual se remitió a estudio del proyecto aprobado por el Senado, exhortó a la Junta Central Electoral a que estuviese preparada para el montaje de las próximas elecciones con ley o sin ella. En respuesta, el Presidente de la Junta, Julio César Castaños Guzmán ofreció plenas seguridades de que el organismo está preparado y capacitado para dentro de ese marco eventual, efectuarlas con plenas garantías de transparencia y equidad. No obstante, es obvio y así lo ha reconocido en ocasiones anteriores, el propio magistrado Castaños Guzmán, que la aprobación y entrada en vigencia a tiempo de la tan dilatada legislación, facilitaría de manera significativa el montaje de las mismas.

Adicionalmente, el paso dado por el Presidente Medina, puede contribuir a zanjar al menos en parte las agudas diferencias, notoriamente públicas, existentes en el seno del PLD, acortando la ancha brecha abierta en su interior por la lucha de tendencias en torno a la candidatura presidencial para el 2020 que de no zanjarse a tiempo pudieran poner en riesgo sus posibilidades de continuidad en el gobierno ante una oposición que si bien todavía muy desarticulada pudiera a dos años vista integrar un vario pinto frente común de partidos y agrupaciones con metas e intereses dispares con la sola finalidad de sacarlo del poder.

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