Por Manuel Hernández Villeta

Los chinos siempre han tenido un gran acercamiento con los dominicanos. La colonia china es una de las más esforzadas. Mujeres y hombres dedicados por entero al trabajo de sol a sol. Especialistas en el renglón de las ventas al detalle y la comida rápida y las lavanderías, sobre todo el pica-pollo.

Uno de los graves inconvenientes de esa colonia china es que por sus raíces, su cultura, su forma de vida, casi siempre está al lado y a la vez lejos de los dominicanos. El chino de la esquina es sumamente familiar, y se comunica en su área de ventas, pero no más de ahí.

Es una migración masiva, de la que ni siquiera hay disponible una amplia estadística. Hoy se establecen relaciones diplomáticas con la China Roja, y creo que es un paso de avance en consolidar las relaciones internacionales de los dominicanos. En la época de la guerra fría, a nadie se le hubiera ocurrido siquiera pensar que esas relaciones comerciales eran posibles. El himno revolucionario El Oriente es Rojo se escuchará en las escalinatas del Palacio Nacional cuando nos visite un funcionario chino de primer nivel.

Primero, estaba el factor ideológico. La mayoría de los gobiernos, por no decir todos, eran contrarios a la línea política de los chinos vertebrada por su timonel Mao Tse Tung. Segundo, entrar en relaciones de reconocimiento al pueblo chino, estableciendo relaciones con su gobierno, era chocar con la carta de ruta de los Estados Unidos en su área de influencias.

Y es importante también, las relaciones que se hermanaron entre los gobiernos dominicanos y de Taiwan. Sin lugar a dudas, China continental es el gran exponente mayoritario de ese oriente. Taiwan no pasa de ser una minúscula parte del territorio, producto de la guerra civil y luego la guerra fría entre las principales potencias del mundo en décadas pasadas.

Sin embargo, Taiwan ha sido solidaria con el pueblo dominicano. Ha estado presente en jornadas de asistencia social, desarrollo de la agricultura, de la tecnología, de los organismos de seguridad, facilitando préstamos, en enseñanza, con los niños discapacitados, en fin, no se puede desdeñar ni dar totalmente las espaldas a la mano que se extendió desde Taiwan.

Las relaciones diplomáticas internacionales tienen que seguir por la senda de mantener ese reconocimiento a China, que llega tardío, pero que era ya necesario. Sobre Taiwan, habrá que ver lo que se puede rescatar, sin poner en peligro esta nueva relación. El gobierno dominicano, encabezado por Danilo Medina, da un paso de gigantes en fortalecer las relaciones internacionales.

Pero es bueno hacer algunos señalamientos al margen. El gobierno debe estar claro que los Estados Unidos mantienen una política de aperturas con China, pero fuera de su área de influencias. Tiene que estar consciente que la ampliación de las relaciones comerciales con China podría ser vistas con ojerizas por los gringos, porque saldrían de competencia muchas manufactureras norteamericanas.

Este aspecto de las relaciones comerciales e internacionales de Danilo Medina tienen que merecer todo el apoyo de los dominicanos. Respaldamos plenamente el establecimiento de amplias relaciones diplomáticas y económicas con China Roja. Recuerdo en mi juventud que dos de mis libros de cabecera eran de autores chinos. Las Obras Filosóficas, de Mao, y el Arte de la Guerra, de Sun TSu. ¡Ay!, se me acabó la tinta