Por Narciso Isa Conde

La remodelación de la Ciudad Colonial se ha manejado con cero transparencias y enormes perjuicios para sus moradores, pequeños y medianos negocios, y población trabajadora. Mucha oscuridad, demasiada irresponsabilidad y abundantes desatinos.

La Alcaldía se hace la "chiva loca". Patrimonio Cultural y Monumentos Históricos igual. El Ministerio de Turismo apabulla los roles de esas entidades. La remodelación ?reducida a un área pequeña, ejecutada con enormes retrasos- ha sido copiada de un modelo extraño al país y está acompañada de un deterioro progresivo de su riqueza histórico-cultural y de una enorme insensibilidad humana y social; reduciendo los beneficios al negocio turístico y al comercio nocturno.

Los escenarios de las gestas históricas (Fundación de la República, Restauración y Abril 65) han sido menospreciados.

El déficit de parqueo se ha agigantado. Además de un absurdo diseño que impide hacerlo en las nuevas callecitas, no se presentan soluciones alternativas. Tránsito vehicular por carriles estrechitos y aceras "anchotas", al mismo nivel, facilitan la peligrosa incursión de bicicletas y motocicletas al área peatonal. El Parqueo Padre Billini, cuyas paredes tiene un gran valor histórico, parece un "chiquero".

La suciedad impera incluso en las áreas reconstruidas: no se contempló un sistema de depósito y recolección de basura apropiada, tampoco de carga y descarga. Hedor, insalubridad y apelotonamiento, imperan. La inseguridad es de espanto.

Los daños e incomodidades no compensadas a pequeños y medianos negocios, a residentes y trabajadores de la zona, son cuantiosos; evidencia de que los seres humanos no cuentan en esa concepción "turística-francachelosa" imperante en el remodelaje de este "patrimonio cultural de la humanidad".

Los fondos asignados han sido manejados con secretidad... sin rendición de cuentas. El BID erogó 30 millones de dólares y el Estado dominicano financió 12 para la reconstrucción de la mitad de la Ciudad Colonial. Otros 30 serían eventualmente asignados por el BID para la otra mitad.

En seis años solo se han remodelado las calles Arzobispo Meriño, Isabel la Católica y pequeños tramos transversales que las comunican, área en la que se concentran los nuevos "atractivos" con el consiguiente embotellamiento del flujo humano y vehicular, y escasisimo mantenimiento. La vida útil de de ciertos materiales usados es de cortísimo plazo, incluido el adoquinado de las vías. Las obras están paralizadas, pese a que el dinero fue asignado para un abordaje de mayor extensión. Y nadie responde a las críticas bien fundadas, ni a los reclamos de auditorías ¿Pillaje colonial? No sobra decir que todo lo que toca la mafia morada, lo pudre. (El Nacional, domingo 8-04-2018)