EL TIRO RAPIDO

Por Mario Rivadulla

La densa humareda contaminante provocada por el incendio en un área de pasivo ambiental del vertedero de Duquesa, que envolvió una amplia área del Gran Santo Domingo, en algunos lugares en forma tan neblinosa que prácticamente impedía la visión, ha traído de nuevo a primer plano el tema de ese botadero a cielo abierto.

Desde mucho antes, Duquesa se había convertido en un sistema totalmente obsoleto como depósito de la basura, a todas luces inapropiado para dar satisfacción a las necesidades de disposición de las alrededor de cinco mil toneladas diarias de desechos sólidos que producimos los tres millones y medio de habitantes del Gran Santo Domingo.

Convertida en frecuente motivo de conflicto con las diferentes empresas operadoras del vertedero responsables de un deficiente servicio y pertinaz incumplimiento del compromiso de convertirla en un relleno sanitario, Duquesa devino, sobre todo, en un peligroso foco de contaminación ambiental y de creciente peligro para la salud colectiva.

Desde que el vertedero fue intervenido por las autoridades de Medio Ambiente, Salud Pública y la Mancomunidad de Municipios, se adoptaron medidas de contingencia que permitieron mejorar la recepción y descarga de los camiones recolectores y el manejo del vertedero. Pero estas constituyen solo un paliativo, una forma de ganar tiempo hacia la única solución posible y necesaria.

Y esta no es otra que eliminar Duquesa y construir un relleno sanitario con todas las de la ley, conforme las normas más avanzadas que hoy rigen para manejar un problema que es común a toda ciudad o comunidad, como es la de implementar un sistema integral para disponer de los desechos sólidos.

Esto implica desde educar a la población, seccionar la basura, establecer un servicio eficiente de recogida a horas determinadas, propiciar la rápida descarga de los camiones recolectores y disponer de un relleno sanitario bien organizado donde se clasifique la misma y se proceda a reciclar todos los desechos aprovechables, derivando un ingreso económico nada despreciable que cubra el costo del proceso, o al menos contribuya a reducir el mismo de manera significativa.

Sin restarle importancia, el problema principal no radica en el ornato, en el hecho de presentar una agradable imagen de ciudades y comunidades limpias. De mayor trascendencia es el poder evitar los perjuicios permanentes para la salud que se derivan del vertedero de Duquesa, que se tornan mucho mas graves cuando ocurren situaciones como las que hemos confrontado cuyos negativos efectos aún se dejan sentir.

En este sentido, se requiere que las autoridades acaben de tomar el toro por los cuernos, dejar resuelto sin margen a dudas el status jurídico de Duquesa, y comenzar a dar pasos firmes en la rápida ejecución del prometido proyecto de eliminar el vertedero para dar paso a la construcción de un moderno relleno sanitario.

De por medio, insistimos, por encima de todo, cuenta la necesidad de garantizar la salud de la tercera parte de los habitantes que pueblan el territorio nacional.

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