Por Narciso Isa Conde

El viejo Marx, sabio como pocos, decía con razón que el capitalismo chorreaba lodo y sangre de la cabeza a los pies.

La historia del capitalismo dependiente dominicano no ha dejado dudas sobre su persistente tendencia a combinar por periodos, alternar y destilar ambos derrames mezclados con mucho pus. Y ahora sus instituciones, sistema de partidos y electoral, medios de comunicación, entidades represivas...se han podrido, apuntando a ensangrentar a Dominicana y Haití recolonizados.

El poder constituido está chorreando caca, neofascismo, racismo, xenofobia... y prepara fórceps aceitados con oro corruptor para obligar a la sociedad a parir un Trujillito descarado muy funcional a otros encubiertos, empeñados todos en prolongar su dominio.

Sí, chorrea caca trujillista, caca fascistoide sin disfraz... desarchivando dos símbolos señeros de la tiranía más feroz de la historia moderna latino-caribeña: Ramfis y Trujillo; equivalentes a torturas, asesinatos, pseudo-nacionalismo, chouvinismo, racismo anti-haitiano, masacre y coloniaje moderno.

Un nuevo "cuco". Pero no solo: una amenaza. Pero no solo. Una construcción política altamente financiada y promovida para donarle una franja de votantes desprendida de un partidismo tradicional desacreditado.

Una amenaza alimentada por una seudo-democracia fracasada y en descomposición; montada sobre el auge inducido de un racismo y un autoritarismo feroces, extraídos del la hispanofilia colonialista y las arcas criminales del tirano Trujillo, Balaguer y sus continuadores.

Una construcción fantasiosa al servicio del chaouvinismo anti-haitiano, soterradamente articulado a maniobras electoralistas-continuistas de la dictadura constitucional morada y a sus afanes continuistas (con Danilo o Leonel); y dirigida en lo inmediato a desplazar mediáticamente el multitudinario reclamo popular contra la corrupción- impunidad, el auge de las luchas contra minería transnacional destructiva, los combates por los derechos de las mujeres e innumerables demandas y protestas desplegadas en todo el territorio nacional.

Miedos diseñados para ocultar el papel opresor el poder imperialista estadounidense en toda la isla, enfrentar a sus dos pueblos empobrecidos, y salvar sus respectivas dictaduras mafiosas impuestas por cúpulas empresariales, políticas y militares.

Una construcción de factura global dentro de un capitalismo planetario decadente, que reincorpora componentes del fascismo histórico, lo readecúa y dota de nuevos ingredientes (racismo, xenofobia, militarización, represión, masacres, gansterización de los Estado y las relaciones económicas, fundamentalismos supuestamente cristianos...); engendrando a los Trump, Len Pen, Berlusconi, Macri, la MU venezolana, Temer, Peña Nieto, Juan Manuel Hernández... y todos los agrupamientos de extrema derecha.

Algo que solo se derrota creando y desplegando un tsunami popular contra el poder constituido ¡Convirtiendo al pueblo en poder constituyente! (El Nacional: elnacional.com.do / última semana de marzo)