Por Mario Rivadulla

Ayer resumimos en este espacio las principales fallas y lagunas que presenta el sistema nacional de salud, recogiendo juicios del ex director general del mismo, doctor Nelson Rodríguez Monegro, y de cuatro grandes maestros de la Medicina, en sendos trabajos aparecidos respectivamente en la edición de este lunes de los matutinos Hoy para el primero y el Listín Diario para los últimos.

Y en la entrega de este martes del propio Listín Diario, después de haber hecho el diagnóstico de los diversos problemas que aquejan al sector salud y cuya persistencia pudiera conducirlo a un colapso total, los doctores José Joaquín Puello, Jesús Feris Iglesias, César Mella y Julio Amado Castaños Guzmán señalan los correctivos que a su juicio requiere y precisa aplicar para evitar su naufragio.

Al igual que ayer, vamos a resumir las principales recomendaciones que, basado en su larga ejecutoria, aportan estos notables profesionales de la Medicina.

-Lo primero es tomar ejemplo de los modelos exitosos que se llevan a cabo en otros países, adaptándolos a nuestra realidad.

-Definir el perfil del médico dominicano.

-Disponer de un Vademecum o catálogo que sirva de guía para los medicamentos que se utilizan para el tratamiento de sus enfermedades, al cual tendría que ajustarse el recetario de los médicos (el doctor Puello asegura de manera enfática que el noventa por ciento de las medicinas que figuran en farmacias carecen de valor curativo).

-Establecer los niveles de atención primaria, cambiando su nombre y naturaleza por el de Atención Familiar, donde es posible solucionar entre el 70 y 80 por ciento de los problemas de salud, con un significativo ahorro de tiempo y costos. Los mismos deberían funcionar en cada barrio, convertidos en promotores de salud.

-Proveer a todo recién nacido de un número de aseguramiento en salud.

-Desterrar el falso concepto de que el horario del médico deba estar limitado a cuatro horas; extender el mismo pero compensando ese mayor tiempo con un salario superior.

-Brindar sobre-protección a los servidores públicos, sean del propio sistema de salud, bomberos, policías, maestros y otros.

-Eliminar la duplicidad de esfuerzos y organismos. Al respecto, se aboga por integrar a Senasa la ARS Salud Segura del IDDS que opera de manera significativamente deficitaria.

-Pasar el Laboratorio Químico Dominicano, que se encuentra colapsado, al Programa de Medicamentos Esenciales (PROMESE).

-Prestar mayor atención a los problemas de salud mental, los ocasionados por las drogas; los trastornos de conductas en los adolescentes; los del stress derivados del caos en el tránsito, y sobre todo los embarazos en adolescentes.

-Y como colofón, eliminar el clientelismo en el sector de la salud, que debe ser considerado área al margen de las influencias partidarias y los vaivenes políticos, donde sus distintos agentes participen de común acuerdo y compromiso en la ejecución de una política ajustada a las necesidades del país y conforme a los más estrictos criterios éticos y científicos.

Hasta aquí las principales recomendaciones de estos cuatro grandes maestros de la Medicina Dominicana. Un recetario avalado por la experiencia acumulada a través de un largo y dedicado ejercicio profesional.

Sus advertencias y recomendaciones deben ser acogidas y tomadas muy en cuenta.

De esperar que así sea.

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