Por Manuel Hernández Villeta

La crisis del sistema educativo, únicamente se soluciona con el diálogo. La realidad, muy dolorosa, es que hay una burocracia débil y prepotente, y un gremio irresponsable, anarcosindicalista y al cual solo le preocupan los beneficios económicos, y no la enseñanza de los muchachos que van a escuelas públicas.

Dentro de la realidad del sistema educativo dominicano, no se puede imponer una resolución por la fuerza, sino que tiene que ser consensuada. El ministerio designó a los directores regionales, y los maestros paralizan la docencia. Estamos en tierra de nadie.

Lo malo del área educativo es que no tiene mediadores. Tiene que salir a buscarlos fuera. Difícil una solución, cuando el gremio tiene más fuerzas que el ministerio. El esfuerzo de todos es para que se de docencia, y si hay chantaje con suspenderla, nada se puede hacer.

El ministro de Educación vtiene que negociar, la ADP debe mantener una línea de ecuanimidad. Los dos sectores son prepotentes y altaneros, Uno nombra y el otro para, y así no se irá muy lejos. Los nuevos directgors regionales no van a cambiar el sistema de enseñanza en el país, son meros burócratas, por lo tanto no había prisa en su designación.

De urgencia hay que iniciar conversaciones sin parar la docencia. Por lo pronto una medida mediadora es que la ADP siga dando clase, y el ministerio congele la designación de los directores regionales. Entonces que se vaya a la mesa de discusiones, a buscar una salida satisfactoria para ambas partes.

Me tiene sin cuidado la razón burocrática y política de estas maniobras. Lo que deseo es que no se suspenda la docencia. Los que van a las escuelas públicas son hijos de familias de clase media o pobre que no pueden pagar un colegio. La anarquía del sector público es insoportable.

Además, mientras se pelea por salarios o la designación de 18 funcionarios, nadie le está buscando soluciones a los graves problemas que tiene la docencia, con un sistema obsoleto y miles de profesores incapacitados. Mueve a preocupación, la baja calidad del bachiller público cuando va a un centro universitario.

Hay que aplicar la baja profesoral, a los que ven este como un trabajo para cobrar a fin de mes, y no se preocupan por impartir una buena docencia, ni en seguir capacitándose. La población le ha perdido el respeto y la consideración al maestro, y lo ve más como un cobra cheque que a un apóstol.

El maestro siempre fue un forjador. Un apóstol, un segundo padre o madre. El orientador del niño y el consejero de los padres. Cierto que el maestro de hoy no acepta vestirse de harapos como el de hace unas décadas, y le importa que no le den el respeto que amerita tener en sus manos forjar a los nuevos ciudadanos.

La República Dominicana está cercada por las crisis y las carencias. Una creciente crisis económica, la ausencia de moral pública, la falta de ética, la entronización de la corrupción, los abusos ciudadanos. Todos estos factores nos mantienen a un pasos del infiero. Pero la sociedad es salvable. A todos nos corresponde luchar por rescatarla. El país que caminará sólido hacia un futuro placentero de desarrollo y paz, se comienza a construir hoy, y todos somos responsables de que se fracase en llegar a esas metas, o que demos pasos hacia la felicidad. ¡Ay!", se me acabó la tinta.