EL TIRO RAPIDO

Por el elevado monto que ha alcanzado y por su gravitación sobre el futuro de la economía nacional a corto, mediano y largo plazo el endeudamiento público se ha convertido en uno de los temas más sobresaliente enfocados en la prensa diaria con mayor reiteración por parte de los más calificados especialistas en esa compleja materia.

No obstante que el Ministro de Hacienda y algún que otro funcionario de alto grado dentro del escalafón gubernamental, se han esforzado en asegurar que todavía no representa peligro, la casi totalidad de los economistas se muestran, por el contrario, preocupados y cautelosos coincidiendo en que la deuda pública ha remontado o está muy cerca de superar los límites manejables.

Es, ahora, sin embargo, el propio ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Isidoro Santana, quien advierte que el nivel de endeudamiento público ha llegado a un punto que obliga al gobierno a ponerse las pilas para tratar de controlarla por todos los medios.

¿Cómo lograrlo? De acuerdo a la receta del Ministro Santana resulta imposible pedirle al gobierno que baje los gastos ya que, según sostiene, la República Dominicana es uno de los países con de los niveles más bajos de gasto público de la región con relación al PIB, por lo que la solución radica en incrementar los ingresos.

Precisamente en la siempre muy bien informada y orientadora sección Económicas que dirige Mario Méndez en el matutino Hoy, figura una interesante y reveladora estadística donde la República Dominicana aparece con una tasa de ISR de 27 por ciento, que se corresponde con el promedio del continente, pero que supera la de USA, la nación capitalista y fiscalista por excelencia, donde es de 21, Canadá, Chile, Colombia y otros países de mayor desarrollo que el nuestro. Aumentarla restaría incentivos a nuevas inversiones en el campo empresarial y penalizar más aún a nuestra ya sobradamente agobiada clase media en el caso de los contribuyentes personales.

Cuando con frecuencia se habla, por tanto, de que la carga tributaria en nuestro país es muy baja alegando que promedia tan solo el 14 por ciento del PIB, mientras el director de Impuestos Internos revela que la evasión del ISR y el ITBIS se sitúa entre el 50 y 60 porciento, ya se sabe donde radica el mal y la forma de corregirlo que no es, obviamente, creando nuevos impuestos ni aumentando los existentes, con lo que se incrementaría la carga de quienes cumplen con sus deberes impositivos sino mejorando las recaudaciones, poniendo a pagar a los evasores.

Sin profundizar demasiado ni apelar a las reglas de la Matemática, es válido suponer que si tan solo se lograra reducir a la mitad el monto de la evasión, el gobierno recaudaría lo suficiente, y aún más, para equilibrar el presupuesto y eliminar el déficit sin seguir abultando la deuda pública. Es la vía lógica y justa por la que pudiera el gobierno aumentar las recaudaciones, tal como se deduce, aún sin mencionarlo de manera específica, de los planteamientos del Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo.

Con el diagnóstico a mano, solo basta aplicar el remedio antes de que se agrave la enfermedad y el paciente tenga que ser llevado a cuidados intensivos.

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