Manuel Díaz Aponte

El Papa Francisco ha pedido perdón por los abusos sexuales de algunos curas contra niños de Chile y Perú, naciones suramericanas que ha visitado esta semana.

Simultáneamente, ha habido protestas ante su presencia en esos países incluyendo quemas de templos católicos.

Los manifestantes entienden que el máximo representante del catolicismo mundial debe actuar con más energía contra aquellos sacerdotes pedófilos.

El mundo transita por una ruta extremadamente compleja, difusa y peligrosa, donde hasta el estallido de una guerra nuclear no puede ser descartado a menos que el ser humano reflexione y comprenda que este mundo nos pertenece a todos.

Pero sobretodo, que ante una eventual desgracia de esa magnitud todos seriamos perjudicados.

El liderazgo mundial luce débil y no se aprecia en el horizonte un árbitro capaz de persuadir la alocada carrera armamentista que ha copado metro por metro el planeta.

Parecería que la paz mundial pende de un hilo fino separado entre la sinrazón, orgullo y prepotencia de las grandes potencias donde nadie quiere ceder.

¿Qué hacer con tantas armas de destrucción masiva en manos de gentes mentalmente desequilibradas?

Aquí organismos mundiales como el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tendrán que emplearse a fondo para diseñar y poner en práctica una acción viable que impida que seres humanos indefensos sufran las consecuencias de la alocada carrera armamentista que ha llevado al mundo al borde del precipicio.

Consciente de esa gravedad, el Papa Francisco antes de arribar a Chile y posteriormente a Perú, mostró a los periodistas que le acompañan en su gira por Suramérica imágenes devastadoras de la horrible destrucción que dejó el lanzamiento de las bombas atómicas en Nagasaki, Japón, en 1945.

"EL Fruto de la Guerra"

El líder religioso hizo imprimir y que se distribuyan tarjetas mostrando una foto de las víctimas del bombardeo atómico de Nagasaki en 1945, por el ejército norteamericano junto con la frase "el fruto de la guerra".

La imagen proyecta a un niño nipón llevando a su hermano muerto en sus espaldas mientras él espera su turno en el crematorio. Esa foto histórica fue captada por la lente del fotógrafo Joe O, Donnell de la Marina de Estados Unidos después de que las bombas fueran lanzadas sobre Japón al final de la Segunda Guerra Mundial.

El Papa Francisco pisó tierra chilena en medio de protestas y quemas de varias iglesias católicas por grupos organizados que critican acremente y piden sanciones ejemplares contra los sacerdotes acusados de violaciones sexuales de niños y adolescentes.

"No puedo dejar de manifestar dolor y vergüenza por el daño a los niños por parte de los miembros de la Iglesia", expresó el pontífice en un discurso que pronunció en el Palacio de La Moneda, sede del Gobierno de Chile.

Activistas de todo el mundo lanzaron en Santiago, capital de Chile, una organización global contra el abuso sexual infantil ("Ending Clerical Abuse").

Hay instituciones estadounidenses que promueven esa nueva entidad evidenciando que desde la primera potencia del mundo se estará siguiendo muy de cerca los casos de violaciones infantiles que ocurran en el planeta, incluido por supuesto, aquellos casos donde estén involucrados sacerdotes.

Para la Iglesia Católica esas violaciones sexuales han tenido un costo económico y moral muy alto hasta el punto que el propio Papa ha tenido que dar la cara pidiendo disculpas en muchos países que ha visitado en los últimos años, entre ellos, Estados Unidos y naciones de América Latina.

Según un reportaje reciente difundido por la agencia española EFE "la cantidad de latinoamericanos que se declaran católicos ha caído de manera paulatina durante las dos últimas décadas. Si en 1995 los católicos representaban el 80 %, este porcentaje bajó al 59 % en 2017".

Añade que la imagen del papa Francisco se ha deteriorado en Latinoamérica, donde el catolicismo ha perdido adherentes frente al auge de la religión evangélica y un acelerado proceso de secularización, según un sondeo de Latinobarómetro presentado en Santiago, Chile.

El estudio muestra la evolución de la religión en 18 países latinoamericanos de 1995 al 2017.

¿Catolicismo en Crisis?

Por tanto, las protestas escenificadas en Chile y Perú por la visita del Papa deben ser analizadas profundamente por la cúpula del catolicismo porque ello no tan solo refleja un evidente descontento sino también un progresivo deterioro hacia la institucionalidad de la Iglesia Católica.

No tan solo ha ido perdiendo fieles y seguidores en el mundo sino igualmente está atrapada en viejos esquemas que ven como irrenunciable la filosofía del celibato.

En esa dirección, es indiscutible el esfuerzo del Papa Francisco por rescatar su iglesia, pero también queda claro, que hasta que no se transformen esos dogmas y visión de vida antiquísimos su crecimiento y avance seguirá estancado.

Manuel Díaz Aponte