EL TIRO RAPIDO

Para nadie es secreto la importancia que ha adquirido la industria del turismo en los últimos lustros, en continuo y creciente desarrollo, convertida en motor de la economía, donde el sector público y privado, trabajando de común acuerdo, se han estado esforzando por hacer realidad la meta de los diez millones anuales de vacacionistas extranjeros.

A ese sector, como hemos señalado en otras ocasiones, hay que brindarle todo género de facilidades y apoyo. Cuidarla como la niña de nuestros ojos para preservarla y que se mantenga en constante progreso.

Hoy contamos con un gran reconocimiento internacional. Casa de Campo figura a la cabeza de los principales résorts para la práctica del golf, que es el deporte de mayor popularidad y que cuenta con mayor número de jugadores en el mundo. Y Punta Cana se ha establecido con solidez entre los puntos de mayor atracción para el disfrute del turismo.

Pero se trata de una actividad muy sensible y muy competida, donde no siempre se respetan las reglas de juego por parte de otros destinos turísticos que solo ven forma de crecer en la medida en que se desacredite y pierda prestigio el nuestro. Y donde cualquier acontecimiento o señal negativa se deja sentir de inmediato lesionando su imagen y provocando una baja en la recepción de turistas.

Ahora mismo, el sector confronta dos situaciones. Una en el plano doméstico, y otra que pudiera afectar nuestro posicionamiento en mercado estadounidense, de donde proviene la mayor parte de nuestros turistas y los de mayor potencial económico y nivel de consumo.

La interior se refiere a la autorización para levantar torres de 20 a 22 pisos en el proyecto Punta Cana y la todavía zona virgen de Macao, que viola normas fijadas anteriormente, las cuales limitaban la altura de los hoteles y edificaciones a un máximo de 3 a 4 plantas, dependiendo de la zona. Por suerte ya se ha establecido una mesa de negociación entre el Ministerio de Turismo, la Asociación Dominicana de Hoteles y Restaurantes (ASOHANORES) y las que representan al sector hotelero de Bávaro y Punta Cana, de cuyo diálogo cabe esperar que salga firmado el necesario acuerdo y fortalecidas la relaciones que han mantenido hasta ahora con tan buenos resultados.

La otra situación es un poco más complicada y potencialmente lesiva, en tanto se refiere a la advertencia del Departamento de Estado a sus ciudadanos que pretendan viajar a República Dominicana a fin de adoptar precauciones especiales sobre la que califican de situación de frecuente ocurrencia de robos, asesinatos y agresiones sexuales.

En la alerta emitida por las autoridades estadounidenses se llama asimismo la atención sobre la "amplia disponibilidad de armas de fuego, el negocio de drogas ilícitas y el débil sistema criminal de justicia".

Al margen del hecho de que aún siendo ciertas las circunstancias mencionadas de que cada día dan cuenta los medios de comunicación y que son causa de permanente zozobra ciudadana, no deja de serlo tampoco que figuran un tanto abultados así como excesivas la cantidad de previsiones recomendadas a los visitantes estadounidenses.

Y aún resultando también verdadera la mención de la gran cantidad de armas de fuego que portan muchos ciudadanos, gran parte sin la menor justificación, no deja de resultar irónica la observación por parte del país donde proliferan las armerías y cualquier persona con mínimos requerimientos puede adquirir con entera libertad las más potentes, modernas y letales que se fabrican, así como ha sido escenario de frecuentes matanzas masivas en escuelas, iglesias y lugares públicos lo que jamás ha ocurrido en nuestro país.

Pero se trata, repetimos, de nuestro principal mercado y el de mayor potencial económico y nivel de gasto, por lo que debemos acoger en todo lo que resultan válidas su quejas y advertencias para aplicar las medidas correctivas, comenzando por el tema de la seguridad máxima que requiere el turista, así como dar todos los pasos promocionales requeridos para evitar que se mantenga esa imagen negativa que sería, además, aprovechada por otros destinos de competencia para crecer a costa del nuestro.

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