Manuel Díaz Aponte

Los tambores de guerra en la Península de Corea comienzan a silenciarse para dar paso al diálogo y consecuentemente la búsqueda de la paz en esa región de Asia Oriental. ¡Qué buena noticia!

Toda la humanidad respira más tranquila tras la histórica decisión del líder de la República Popular Democrática de Corea del Norte, Kim Jong-un de reiniciar conversaciones directas con su vecina la República de Corea del Sur, suspendidas hace dos años.

Ahora representantes de ambos gobiernos iniciaron conversaciones telefónicas que podrían incrementarse y se espera que esta semana ya se coordine un futuro encuentro de comisiones bilaterales.

Días atrás nadie podría imaginar ese escenario porque todo estaba preparado para que estallara un conflicto armado que desencadenaría en la primera guerra nuclear, y posiblemente extenderse a nivel mundial.

El cuadro bélico envolvería directamente a las dos coreas y al principal aliado de Estados Unidos en Asia, Japón.

Precisamente durante el 2017, el régimen norcoreano hizo 22 lanzamientos de misiles nucleares en la zona impactando algunos de ellos en áreas cercanas a los territorios de Corea del Sur y Japón.

A finales de agosto, el gobierno de Corea del Norte disparó su misil JUNG YEON-JE, que sobrevoló Japón causando alarma e inquietudes diversas en los ámbitos políticos, diplomáticos y militares a nivel mundial.

Después de un intercambio de amenazas entre Corea del Norte y Estados Unidos, Pyongyang dijo que tenía un plan para atacar la base militar estadounidense en la isla de Guam a mediados de ese mismo mes.

Este hecho estuvo precedido en julio con el lanzamiento por parte de las autoridades norcoreanas de un misil con capacidad intercontinental, generando reacciones de preocupación entre los miembros del Consejo de Seguridad Permanente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La respuesta inmediata del gobierno nipón fue ampliar los ejercicios militares conjuntos con las unidades especiales de Estados Unidos y Corea del Sur apostadas en Asia Oriental.

Desde Pyongyang, capital de Corea del Norte, la televisión transmitía constantes mensajes de las autoridades militares de ese país anticipando que estaban preparados para la guerra.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un recrudecieron sus ataques con tonos y calificativos personales hasta convertirse ambos en figuras caricaturescas de portadas de diarios y revistas mundiales.

La Mediación de China

El presidente de la República Popular de China, Xi Jinping, siempre ha abogado por el diálogo en la búsqueda de una salida a la crisis política de medio siglo en la Península de Corea, utilizando la diplomacia como plataforma primaria.

Así lo dejó sentado nuevamente en abril del año pasado tras su primer encuentro con su homólogo estadounidense Donald Trump, en la residencia particular de Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida.

El líder chino sugirió a Trump tener paciencia ante el conflicto por las amenazas nucleares de Corea del Norte indicando que era preferible ir a mesa de la conversación para dirimir diferencias.

Mientras los medios de comunicación de Occidente hablaban de una confrontación nuclear inminente en la Península de Corea, el brazo político del gigante asiático apuntaba hacia una salida negociada que aparentemente podría ser pronto una realidad luego de que Kim Jong-un aceptara abrir la compuerta del diálogo directo con sus vecinos de Corea del Sur.

Hablando se entiende la gente

Todos los países de Asia Oriental están armados y blindados "hasta los dientes", empezando con Japón y Corea del Sur, pero también, hay que citar aunque más hacia el sudeste de Asia a Vietnam y desde luego, a Corea del Norte.

Los propios estrategas políticos y militares internacionales de Estados Unidos, China, Gran Bretania, Francia, Alemania y Rusia lo entienden perfectamente como también en el seno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

En la visita de Estado del presidente estadounidense a la República Popular de China en noviembre pasado, no tan sólo fue tratado como un monarca por el protocolo chino sino que además recibió la reafirmación del gobierno de Xi Jinping de que el diálogo es la única salida a la crisis en la Península de Corea.

A partir de ahí, el secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson, hablando ante el Consejo de Seguridad de la ONU dejó espacio para el restablecimiento de una conversación directa con Pyongyang aunque advirtió que primeramente las autoridades norcoreanas "tendrán que ganarse primero la vuelta a la mesa de conversaciones".

¿Lo unirá el deporte?

El presidente chino Xi Jinping considerado un gran estratega y de fino olfato político recibió en la capital Beijing a su homólogo de la República de Corea del Sur, Moon Jae-in, con quien suscribió una serie de documentos de cooperación en economía, comercio, industrias ecológicas, medio ambiente, salud, agricultura, energía y de apoyo a los Juegos Olímpicos de Invierno.

Este encuentro efectuado a principio de diciembre fue el anticipo de la solución a la disputa de un año por el despliegue de un sistema antimisiles estadounidense en territorio surcoreano.

El gobierno chino entiende que la unidad de Defensa Aérea de Alta Altitud Terminal (THAAD, por su sigla en inglés) podría ser utilizado para espiar dentro de su territorio.

Sin embargo, los gobiernos de Estados Unidos y Corea del Sur dicen que solo se utiliza como herramienta militar para defenderse de los programas de armas y de misiles de Corea del Norte.

Los XXIII Juegos Olímpicos de Invierno, evento deportivo internacional serán realizados en la ciudad de Pyeongchang, Corea del Sur del 9 al 25 de febrero de este 2018.

Para alcanzar éxitos y brillantes es fundamental contar con la participación de la República Popular de China y por supuesto, una delegación de Corea del Norte, que ya se anticipa estará presente tras el reiniciado diálogo entre ambas repúblicas que conforman la Península de Corea.

Estarán presentes también miles de atletas de los cinco Continentes, y se estima que se invertirán más de doce mil 400 millones de dólares, aportados entre las distintas administraciones surcoreanas. Se han gastado más de 9.400 millones de dólares en la construcción de infraestructuras, incluyendo las redes de transporte y las sedes olímpicas en la ciudad de Alpensia.

Artículo de Manuel Díaz Aponte