Manuel Díaz Aponte

El debate reciente suscitado en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los intentos de desnuclearizar a Corea del Norte abre muchas interrogantes.

Entre ellas, ¿podrá finalmente la comunidad internacional detener la carrera nuclear promovida por el régimen de Kim Jong-un?

¿Se impondrá una salida diplomática en la Península de Corea sin apelar al uso de la fuerza como plantea el gobierno de la República Popular de China?

Aunque los esfuerzos diplomáticos se han duplicado en los últimos días encaminados a buscar un diálogo directo entre Washington y Pyongyang, persiste un escenario de tirantez y descalificaciones entre ambas naciones.

Las autoridades norcoreanas no están dispuestas a abandonar su poderío armamentista porque están firmemente conscientes de que se trata de un mecanismo de autodefensa, de preservación de su territorio y soberanía.

Así lo expuso el embajador permanente de la República Democrática Popular de Corea ante la ONU, Pak Gil-yon, hablando ante los miembros del Consejo de Seguridad donde se abordó el tema de las armas nucleares.

En ese contexto, los norcoreanos parecen recordar la suerte del difunto líder libio Muamar el Gadafi, quien redujo progresivamente su poderío militar y tras haber sido depuesto en el cargo finalmente fue brutalmente asesinado el 20 de octubre del 2011, en Sirte, Libia.

Gadafi mantuvo durante 42 años el poder bajo una férrea defensa de los inmensos pozos petroleros de su país y por ello se enfrentó con los gobiernos de Occidente particularmente Estados Unidos, Francia e Inglaterra cuyas transnacionales ligadas a la industria petrolera buscaban mayor participación en el negocio.

Nadie Cede

En la crisis en la Península de Corea nadie quiere ceder y el gobierno de Donald Trump después de haber dicho que estaba listo para iniciar conversaciones directas con los líderes de Pyongyang sin establecer condiciones, ahora expresa que "tendrán que ganarse primero la vuelta a la mesa de conversaciones".

Ese fue el planteamiento del secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, hablando ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

El jefe de la diplomacia estadounidense, que pocos días atrás se mostró abierto a negociar con el gobierno de Kim Jong-un sin condiciones previas, reiteró que su país confía en una solución diplomática, y pidió a Corea del Norte que dé ciertos pasos para poder discutir.

Agregó que Estados Unidos "no va a permitir al régimen de Pyongyang tomar al mundo como rehén" y advirtió que usará "todas las medidas necesarias para defenderse de la agresión norcoreana".

A juzgar por los contenidos de las principales estructuras mediáticas occidentales la región de Asia Oriental es un verdadero escenario atómico a punto de estallar, donde podría surgir la primera guerra nuclear en el planeta de este siglo 21.

Escenario Nuclear

Realmente todos los países de esa linda región están armados y blindados "hasta los dientes", empezando con Japón y Corea del Sur, pero también, hay que citar aunque más hacia el sudeste de Asia a Vietnam y desde luego, a Corea del Norte.

Japón, país insular ubicado en el este del Continente Asiático lleva marcada para siempre en sus tejidos generacionales las terribles consecuencias del empleo de las armas, a partir de aquél fatídico lanzamiento de la bomba atómica de Hiroshima por parte de Estados Unidos, el 6 de agosto de 1945. Y cuyo terror volvió a sentirse con furia tres días después en Nagasaki, convirtiendo a cenizas en apenas segundos a ambas ciudades, con millares de muertos y heridos así como destrucción masiva.

Vietnam combatió al ejército de Estados Unidos en una cruenta guerra que se extendió por dos décadas (1955-1975), obligando a las tropas de la nación más poderosa del mundo a salir de los escenarios del conflicto moralmente derrotado y un balance de miles de soldados estadounidenses muertos y heridos.

Fue uno de los fracasos militares de Norteamérica en el mundo más precipitosos, terribles y sonados de finales del siglo 19, que determinó la unificación de Vietnam del Norte y Vietnam del Sur y posteriormente el nacimiento de la República Socialista de Vietnam.

El fuego de la destrucción se extendió en la Península de Corea precisamente al culminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, y tras dejar de ser colonia de Japón a la que estuvo subyugada desde 1905 mediante el Tratado de Eulsa.

La rendición de Japón en la recta final de este segundo conflicto mundial, provocó el surgimiento de un nuevo escenario en la denominada Guerra Fría, donde Estados Unidos tenía el control de la zona Sur de la Península de Corea y China y la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) controlaban la Norte. El Paralelo 38 fue la línea divisoria trazada en la frontera de los dos territorios bajo la supervisión de la ONU.

El impasse entre las dos Corea está nuevamente inquietando a la comunidad mundial que teme genere en una escala de mayor proporción, a partir del uso de armas nucleares. Sin embargo, el liderazgo de la República Popular de China apuesta a una salida negociada.

¿Luz al final del túnel?

Pero, y afortunadamente, se abre aunque lentamente una luz al final del túnel que eventualmente seria la salvación para evitar una tragedia de dimensión mundial.

En efecto, el brazo derecho de la República Popular de China, superpotencia que apuesta al diálogo y a la apertura comercial global está incidiendo en un cambio progresivo en la geopolítica y estrategia desde el Estado.

Su líder y presidente Xi Jinping y su homólogo del Sur, Moon Jae-in, acaban de suscribir una serie de documentos de cooperación en economía, comercio, industrias ecológicas, medio ambiente, salud, agricultura, energía y Juegos Olímpicos de Invierno.

Las propias informaciones difundidas al mundo por la Agencia de Noticias Xinhua desde Beijing destacan la importancia de la visita del presidente sudcoreano a la capital de China.

Los textos noticiosos hablan de Corea para referirse a ambos territorios lo que evidencia que entre los líderes chinos hay un claro propósito de acercar a ambos países y así evitar una tercera guerra mundial en la que Estados Unidos estaría interactuando directamente o a través de su aliado del Sur.

Articulo de Manuel Díaz Aponte

Lunes, 18 de diciembre del 2017