Por Manuel Hernández Villeta

Es positivo el inicio del diálogo entre el Colegio Médico Dominicano y el Palacio Nacional. Las huelgas, los paros y las protestas tienen que ser superados. Sin dudas, todos son culpables por la falta de asistencia a los pacientes pobres. Ni el ministerio de Salud Pública ni los médicos presentaron en el pasado intención de diálogo.

El anterior presidente del CMD, Waldo Ariel Suero, era un tremendista. Un hombre que gusta de los titulares de periódicos, que levanta la tea incendiaria, pero no es un ente aislado. Los médicos colegiados lo apoyaron, y prueba al canto son los eternos paros de labores.

La primera función pública del nuevo presidente fue ir al Palacio Nacional. Poco importa si fue a iniciativa gremial el encuentro o a una invitación del presidente Danilo Medina. Se está presentando el hecho de que se tiene que encontrar soluciones a los problemas de la salud.

Horas después se dio un encuentro entre las autoridades sanitarias y las gremiales. Ya desde meses atrás el pliego de acuerdo fue incumplido por ambas partes, por lo que el problema no es el consenso en torno a él, sino que haya disposición de encontrar soluciones a los problemas sanitarios, y a las reivindicaciones de los médicos.

Las huelgas en los hospitales públicos es una actividad criminal. Se penaliza al más pobre de la población. Al ciudadano de a pie que no tiene dinero, que carece de seguro y que su única fuente sanitaria es ir a un hospital público. En esos centros se ofrece una asistencia deficiente, y sobre ello, en los paros se les niega a los pacientes.

Los médicos saben que no son los funcionarios que van a los hospitales, pero se hacen los paros, como una vía de presión. Se deja sin asistencia a los más pobres de la población, lo que significa que las protestas llegarán a los periódicos, la radio y la televisión, y ello obligará al gobierno al diálogo y a las soluciones.

Hoy fundamentalmente de lo que se está hablando es de mejorar los salarios de los médicos, no hay una clara intención de que se de mejoría en los niveles asistenciales de los hospitales. La agenda de trabajo tiene que ser real y el mejoramiento de la atención tiene que ser un compromiso de ambas partes.

Luce esperanzador que se reuniera el presidente Medina con el coordinador de los médicos. Hay un diálogo que puede ir más allá de funcionarios llenos de egos y que enfrentaban a uno de sus alumnos. Hay que pasar ahora esa página. Dejar atrás los resentimientos oficiales, y los gremialistas abandonar las huelgas abusivas. Cuando se inicia el diálogo, hay soluciones. Esperamos que por largo tiempo se supere la era de los paros en los hospitales del Estado. ¡Ay!, se me acabó la tinta.