Por Manuel Hernández Villeta

La tregua política navideña es una necesidad. El país está saturado de las polémicas. Por lo menos en este mes de diciembre se deben minimizar loso choques. Si no hay tregua, entonces serán unas navidades amargas.

Todos los partidos políticos, los cuatro principales, llevan el germen del fraccionamiento en su seno, por lo que es difícil que se pongan de acuerdo a corto plazo. A largo están obligados a la unidad, o a la división. En una situación política tan difícil como la dominicana, el dividirse equivale al fracaso.

Me parece ideal que desde el 15 de diciembre hasta el diez de enero se de esa tregua navideña, de enfrentamientos en los medios de comunicación. Si tienen una vena de humanismo, los partidistas podrían ir en auxilio de los más necesitados. Pocos tienen el pan diario seguro, por lo que siempre será bienvenida una telera.

Si se analizan los partidos mayoritarios todos están al borde del cadalso. El Partido de la Liberación Dominicana tiene un encuentro pendiente entre Danilo Medina y Leonel Fernández. Solo un acuerdo bien meditado salvaría el fraccionamiento. Lo difícil de admitir para Danilo o Leonel es que invariablemente en cualquier acuerdo uno va a ganar y el otro a perder.

Dos puntos están en pleito: el control del partido y la candidatura presidencial. A principios del entrante 2018 este punto tiene que ser tratado a fondo por los peledeista, si se quieren recomponer, sea cual sea el resultado de esta crisis. El Partido Revolucionario Moderno tiene también al filo de la espada el enfrentamiento entre Luis Abinader e Hipólito Mejía. En edad biológica uno joven y el otro viejo.

Pero en lo que se refiere al mensaje político, los dos tienen ideas viejas, Hipólito es un marrullero de una etapa que necesita modernizarse y Luis, siendo joven, tiene una plataforma e ideas que no son del 2017, sino propias de la añoranza política.

El Partido Reformista Social Cristiano está dividido, pero siempre estar cerca del poder lo mantiene pegado con clara de huevo. Un sector reformista apoya al gobierno y al otro al PRM. Es encontrarse cubierto para cualquier eventualidad. Sin embargo, ahora hay dirigentes que desean el control partidista y de ahí viene esta división.

El Partido Revolucionario Dominicano tiene dos o tres disidentes del área de Miguel Vargas Maldonado, pero no hay dudas de que el ahora Canciller es el hombre fuerte del PRD, y que con ese reducido grupo político tiene un feudo personal, donde se hace lo que él diga o llega la sanción.

Los dominicanos tienen que lidiar con la ola de violencia, los atracos, los feminicidios, los cuales no van a dar tregua en esta temporada navideña. Tiene que haber una mayor vigilancia de las autoridades, cuando millones de pesos circularan en estos días, y los delincuentes trataran de sorprender a los ciudadanos.

Señores políticos, a bajar la guardia en esta temporada, una tregua navideña es necesaria, si quieren demostrar su energía comiencen a repartir canastas para la Noche Buena y juguetes al Día de Reyes. No soy partidario del clientelismo ni la demagogia, pero los pobres merecen siquiera comer por un día, mientras llega la redención que cada minuto se ve más lejana. ¡Ay!, se me acabó la tinta.

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