Por Manuel Hernández Villeta

El sistema educativo público dominicano se encuentra estancado. Culpa del ministerio y del sindicato de profesores. Culpas compartidas y travesuras innecesarias de ambos lados, que solo sirven para erosionar el sistema.

Nunca pensé que el cuatro o cinco por ciento del presupuesto nacional para la educación sería una salvación. Únicamente iba a servir para aumentar los salarios a profesores y ampliar las raciones del desayuno y ahora también la comida.

La llamada tanda extendida hasta el momento no ha dado beneficios a la educación. Por el contrario, agudizó la falta de aulas. Se cerró la tanda vespertina en muchas escuelas, para dar paso a la tanda extendida que arranca por las mañanas. Nade ha podido crear alternativas a la tanda vespertina que se suprimió.

El único beneficio a la vista de la tanda extendida es que permite que las madres se preocupen por enviar a los muchachos, porque saben que van a tener allí por lo menos dos comidas diarias. Para las madres solteras, sin un familiar que les cuide a los niños, ha sido una tabla de salvación. Los tiene en los planteles hasta las cinco de la tarde, y se los lleva cuando salen de su trabajo.

Pero en lo académico se mantiene el fracaso. Los profesores están incapacitados, sin metodología para impartir docencia. Parecería que la pedantería y el despropósito los lleva a pensar que es suficiente para ser buenos docentes amenazar con la realización de paros.

El maestro de hoy, en su gran mayoría, no está capacitado para impartir docencia. En los concursos del ministerio de Educación la mayoría de los solicitantes no pueden pasar las pruebas. Hay que dar de baja a los profesores públicos, y hacerles respetar las disposiciones orgánicas.

Ahora se habla de un proceso de Evaluación del Desempeño Docente, y creo que eso es perder el tiempo. Los técnicos saben bien cuáles son los males de la educación, y únicamente tienen que comenzar a tomar correctivos.

De seminarios y conferencias estamos cansados, porque ninguno tiene la fuerza resolutiva para buscar soluciones a los problemas. Impera el clientelismo político, el buscar un trabajo fácil y que ahora paga bien, pero no hay mística de enseñanza. Un encuentro de burócratas no va a cambiar esta situación.

Hay que hacer modificaciones básicas y fundamentales en el sistema de la enseñanza en la República Dominicana, y muy en especial en el que paga el Estado. No estamos forjando a nadie, solo le abrimos las puertas a desempleados que se meten a maestros para sobrevivir. Un país no puede estar a expensas de caprichos baladíes en el sistema educativo. La modernización de la educación, conlleva la depuración de maestros y funcionarios. ¡Ay!, se me acabó la tinta.